World Vision lanza campaña “Crianza con ternura” en La Pintana con apoyo de Los Jaivas

Dadas las cifras que maneja la ONG, las que revelan que la mitad de las familias chilenas usa la violencia física o psicológica como método disciplinario de crianza, la organización lanzó su cruzada, en el marco de la conmemoración de los 28 años de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

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Un llamado a criar con ternura y erradicar la violencia física y sicológica como método disciplinario fue el principal objetivo del lanzamiento de una campaña de la ONG World Vision al conmemorarse 28 años desde que Chile ratificara la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

La presentación se realizó en la comuna de La Pintana y al acto asistieron más de 650 niños los que disfrutaron del concierto –taller que ofreció Los Jaivas. Participaron en el evento la subsecretaria de la Niñez, Carol Bown, la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz y la alcaldesa de La Pintana, Claudia Pizarro, además  de representantes de la ONG.

“La Crianza con ternura es una revolución cultural que anima el desarrollo pleno de la niñez. Se cultiva desde relaciones intergeneracionales de amor incondicional e inquebrantable, ejemplos de vida, y acciones sociales, que procuren  el derecho al cuidado libre de violencia y pleno de amor”, explicó la directora nacional de World Vision, Sandra Contreras.

La campaña, a través del eslogan “Un regalo no oculta una crianza con violencia”, apunta a la ambivalencia existente en la crianza de los chilenos, donde predomina el castigo y la ternura combinados hacia la corrección y disciplina, estando este tipo de crianza en el 32% de los hogares en Chile, cifra que se suma a un 12,3% de familias donde la crianza es violenta o simplemente ausente.

Para esto, la ONG dispone de guía, consejos, tips e información general sobre cómo llevar a cabo una crianza con ternura en los niños y niñas, orientado a mejorar la situación de los millones de niños afectados por este tema.

CIFRAS DE VIOLENCIA

En la mitad de los hogares chilenos se utiliza la violencia física o psicológica como método de crianza con los hijos.

Así lo reveló el estudio “Modelos Culturales de Crianza en Chile: Castigo y Ternura, una mirada desde los Niños y Niñas”, realizado conjuntamente entre la ONG World Vision y el Diplomado de Niñez y Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

La encuesta reveló que un 22,7% de los niños ha sido víctima de violencia psicológica en su hogar y un 41,4% admite que vive violencia física. En términos agregados, un 49,9% de las familias del país usa algún tipo de violencia en contra de niños y niñas como método disciplinario de crianza, cifras que reflejan “lo naturalizada que se encuentra la violencia doméstica en el país”, afirmó Contreras.

En la búsqueda de los vínculos más poderosos de crianza con sus adultos significativos se  devela la figura central de la madre en la crianza de los hijos.

En este sentido, el 69,7% reconoció que es la mamá el adulto significativo que le enseña o corrige con mayor frecuencia y para un 49,3% es ella misma quien los acoge para contenerlos en momentos de tristeza.

“Lo preocupante de estos datos es que evidencian un repliegue de la figura del padre en las labores y funciones de disciplinamiento y expresión de afecto, debido a que no son identificados entre los familiares que pasan más tiempo con los niños y niñas en el hogar”, aseguró Contreras.

Por último, un dato esperanzador y de mucho valor tiene que ver con que el 52,4% de los niños y niñas se perciben con un amplio margen de autonomía en sus decisiones referidas a su identidad, relaciones y uso del tiempo de ocio.

El estudio, según Contreras, revela que “necesitamos hacer profundos cambios socioculturales en los entornos institucionales, comunitarios y familiares que habitan niños y niñas. La persistencia del uso de la violencia y el maltrato a niños y niñas está ligado a valores, costumbres y a cambios drásticos en los vínculos de crianza para con ellos y ellas, donde las intervenciones sociales deben reforzar las expresiones de ternura y propender de autonomía de los niños y niñas”.