Más de 200 chilenos piden ayuda a Cancillería para ser repatriados desde Venezuela

Se estaría evaluando aprovechar los recorridos de regreso de otros vuelos, como por ejemplo de los aviones de la Fuerza Aérea usados en el plan humanitario de retorno voluntario a Haití u otros trayectos dedicados al traslado de reos extranjeros a sus países.

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El Ministerio de Relaciones Exteriores busca soluciones para gestionar “regresos más masivos” al país, considerando que hay 246 chilenos esperando por una oportunidad para volver a nuestro país. Una sola nación concentra la gran mayoría de ellos: en Venezuela están 204 de las personas que conforman la lista de solicitudes pendientes del ansiado retorno. 

Es el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del Programa de Fortalecimiento de la Política Consular y Migratoria, el encargado de que los chilenos que están en el exterior y en situaciones de vulnerabilidad accedan a redes de protección social.

“Lo que el programa no quiere es cambiar miseria por miseria. El sistema del Estado todavía sigue funcionando con la lógica territorial”, explica Raúl Sanhueza, director general de Asuntos Consulares e Inmigración. “En Chile es más factible que le den una casa a un extranjero que lleve 10 años acá, que a un chileno que lleve 10 años viviendo en el extranjero”, explica sobre la dificultad de acceder a beneficios para un recién llegado.

En 2015 y 2016, el presupuesto del programa fue de US$300 mil. Sin embargo, la cifra fue cayendo -para 2018 se asignaron US$75 mil-, mientras que las solicitudes siguen aumentando, publicó este domingo El Mercurio.

La gestión se hace caso a caso, lo que dificulta responder a las crecientes solicitudes: los gastos de traer a una persona en un avión comercial, desde un país como Venezuela, son altos. “Lo que estamos tratando de hacer es, con medios imaginativos, enfrentar las penurias, entre ellas, regresos más masivos”, anticipa Sanhueza.

Según fuentes consultadas, una opción que se estaría sondeando con el Ministerio del Interior sería aprovechar los recorridos de regreso de otros vuelos, como por ejemplo de los aviones de la Fuerza Aérea utilizados en el plan humanitario de retorno voluntario a Haití u otros trayectos dedicados al traslado de reos extranjeros a sus países.