Chile, un país inmaduro en Innovación

En un mundo constantemente “terremoteado” por vaivenes económicos, nuestro país parece seguir siendo el “paraíso de la estabilidad” dentro del continente latinoamericano.

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. Carolina del Río, abogada experta en Propiedad Intelectual, CEO Clarke, Modet &.

Según el Índice de Competitividad, elaborado por el Foro Económico Mundial y divulgado recientemente, nuestro país destaca por la fortaleza de su macroeconomía, consolidando su liderazgo en la región, por sobre países como México y Uruguay.

Por su parte, el Global Innovation Index 2018 también le otorga un sitial de excelencia a Chile, reconociéndolo como mejor ecosistema de innovación de América Latina y ubicándolo como uno de las 50 mejores economías en cuanto a institucionalidad, generación de tecnología y conocimiento, y sofisticación de los negocios.

Sin perjuicio de estas loables distinciones internacionales, no podemos desconocer las deudas que aún tenemos pendientes como nación y que nos siguen mostrando al mundo como un mercado inmaduro en algunos aspectos: la tímida inversión extranjera en I+D; nuestra poca capacidad de innovación; y la incipiente investigación colaborativa que tenemos entre el mundo académico y empresarial.

¿Por qué somos tan adversos al riesgo?, ¿qué nos falta para entender que la innovación constituye uno de los principales cimientos para hacernos más competitivos como país?

Si queremos revertir este escenario de conservadurismo y “extrema estabilidad”, apostando a alcanzar los índices de madurez de la innovación que tienen países como Suiza o Reino Unido, tanto las empresas privadas, instituciones, como el Estado, debemos trabajar en políticas conjuntas que fomenten no sólo la innovación como capital país, sino que también otorguen sustentos jurídicos para una legítima defensa y protección de la propiedad intelectual a la hora de invertir.

Este último punto resulta de suma relevancia, pues si no contamos con los debidos resguardos, estamos poniendo en riesgo la fuga o plagio de información clave para la gestión de pequeños y medianos negocios, mermando las oportunidades de aportar a tener un PIB más robusto como país.

Si a lo anterior sumamos la incorporación de programas medibles de gestión de la innovación como una prioridad estratégica, dentro de nuestras organizaciones estaremos instalando una cultura desde las bases que facilitará el camino para contar con un crecimiento sostenible como nación que nos lleve a alcanzar índices de competitividad e innovación de un verdadero país desarrollado.

. Carolina del Río, abogada experta en Propiedad Intelectual, CEO Clarke, Modet &.