Premio Nobel de Economía a dos estadounidenses precursores del crecimiento verde

Paul Romer protagonizó una polémica con Chile al señalar en una entrevista al Wall Street Journal, que el índice de competitividad empresarial Doing Business -ránking que elabora el Banco Mundial- había sufrido modificaciones no informadas a los medios en su metodología afectando a nuestro país, en especial durante la administración de Bachelet.

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El 50º Premio Nobel de Economía fue otorgado este lunes a los estadounidenses William Nordhaus y Paul Romer, por integrar el cambio climático y la innovación tecnológica al crecimiento económico, aliando así clima, innovación y economía.

En enero pasado Romer, en una entrevista al Wall Street Journal, señaló que el índice de competitividad empresarial Doing Business -ránking que elabora el Banco Mundial– había sufrido modificaciones no informadas a los medios en su metodología afectando a nuestro país, en especial durante la administración de Michelle Bachelet.

Los dos premiados “han desarrollado métodos que abordan algunos de los desafíos más fundamentales y apremiantes de nuestro tiempo: combinar el crecimiento sostenible a largo plazo de la economía global con el bienestar de la población del planeta”, indicó la Academia Real de Ciencias.

Sus trabajos se basan en los del keynesiano Robert Solow, Nobel de Economía 1987, que investigó el impacto del progreso técnico en el crecimiento.

El anuncio de este Nobel coincide con un informe de expertos de la ONU sobre el cambio climático (IPCC), que abogan por emprender transformaciones “rápidas” y “sin precedentes” en sectores como la energía, la industria o las infraestructuras para limitar el calentamiento global.

Los dos economistas norteamericanos compartirán el premio de 9 millones de coronas (unos 860.000 euros, poco más de 987.000 dólares). Los galardonados reciben además una medalla de oro y un diploma.

Paul Romer, de 62 años, execonomista jefe del Banco Mundial (BM), y profesor en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, ha sentado las bases del “crecimiento endógeno” desde 1986.

Con ello, demuestra cómo la innovación y el progreso técnico influyen de forma importante en el crecimiento económico.

“Muchos creen que la protección del medio ambiente es tan costosa y difícil de llevar a cabo que prefieren ignorar el problema, o incluso negar su existencia”, declaró Romer a la Academia.

“Podemos realmente realizar sustanciales progresos para proteger el medio ambiente sin por ello renunciar a garantizar un crecimiento duradero”, añadió.

Romer dimitió con a principios de año a su cargo de economista jefe del Banco Mundial, por un desacuerdo con el presidente de la institución.