Celulares en los colegios

Es importante comprender que no es lo mismo sugerir que se regule el uso de los celulares personales en los establecimientos educacionales y que se recomiende un uso saludable en el hogar, a prohibir la tecnología.

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  • Carolina Melo Hurtado, académica de la Facultad de Educación Universidad de los Andes y co-fundadora de Iniciativa ReConecta.

La semana pasada entró en vigencia la ley que prohíbe el uso de celulares en establecimientos educacionales en Francia. Las reacciones en la prensa no se han hecho esperar. The Guardian, por ejemplo, publicó un artículo donde los estudiantes declaran que “no es difícil hablar en vez de estar en el celular” o “estuve sorprendido de notar que no me molestó dejarlo en mi mochila todo el día”. Al mismo tiempo en nuestro país, un medio chileno citó a la doctora en Educación Katie Davis, asegurando que el veto de los teléfonos celulares de los colegios sería negativo porque se crearía un “ambiente falso”.

Llama la atención la buena recepción que han reportado los alumnos, mientras que algunos de los argumentos en contra de esta ley como el de la Dra. Davis suenan un tanto simplificados. Pues siguiendo la misma lógica de ella, cabe preguntarse si deberíamos volver a vender en los colegios comida chatarra y alta en azúcar para no crear un “ambiente falso” y ayudarles así a aprender a autorregularse. Claramente, el asunto es más complejo.

Es importante comprender que no es lo mismo sugerir que se regule el uso de los celulares personales en los colegios y que se recomiende un uso saludable en el hogar, a prohibir la tecnología. La tecnología ha pasado a formar parte de la vida diaria como una poderosa herramienta y lo seguirá siendo cada día más, por lo que no se trata de prohibirla, sino de educar y saber poner límites adecuados que protejan el desarrollo durante la infancia y adolescencia, para tener en el futuro una sociedad saludable y empática. Prohibir el uso de celulares personales en los colegios hasta cierta edad podría ser uno de estos límites importantes de establecer. Especialmente preocupante, es el uso de celulares durante los recreos, por ejemplo, espacios donde los niños y jóvenes deben recrearse a través del movimiento y la interacción cara a cara, para desarrollar importantes habilidades sociales y emocionales.

Ya vemos las primeras reacciones de los alumnos franceses sorprendidos y orgullosos sobre su habilidad de pasar un par de horas sin revisar el celular, y los recuentos de directivos franceses quienes reportan un incremento en el diálogo y los juegos en el recreo. A la luz de la experiencia francesa y de la incómoda evidencia respecto a las negativas consecuencias del uso de pantallas interactivas en la infancia, y el alto poder adictivo de estas durante la adolescencia, es importante seguir reflexionando como país y no reducir el tema a dichos simplificados y fuera de contexto.

  • Carolina Melo Hurtado, académica de la Facultad de Educación Universidad de los Andes y co-fundadora de Iniciativa ReConecta.