Depresión en Chile: los casos se duplican en primavera

Los síntomas típicos de la depresión primaveral son la falta de fuerza, el desinterés generalizado, incluso la falta de deseo de disfrutar de cualquier placer.

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Según la Organización Mundial de la Salud, a nivel global hay más de 300 millones de personas con patologías asociadas a la depresión. Con respecto a Chile, la cifra es de 800 mil habitantes mayores de 15 años con estos síntomas.

Sin embargo, hay un período en el que se produce un aumento significativo de casos de depresión y trastornos de ansiedad. Justamente cuando comienza la primavera, lo que se conoce como depresión estacional, de acuerdo con Carlos Schafer, mentoring en Manejo Emocional.

Schafer afirma que, en base a distintos estudios, se sabe que, en el período de agosto a diciembre, se produce un aumento generalizado de la depresión, llegando incluso a duplicar el número de casos que se presentan durante el resto del año en Chile. “Los grupos de mayor riesgo son los jóvenes y como señalan los especialistas, las mujeres quienes incluso pueden llegar a triplicar a los hombres con estos síntomas”.

Aunque para muchos la llegada de la primavera, con días más soleados y noches más cortas, el comienzo de la floración y los cambios en los ritmos circadianos, genera un efecto positivo con un aumento de energía, un mejor estado de ánimo y una tendencia a permanecer más alegre, para varios estos cambios producen un efecto contrario, especialmente en aquellos de personalidad más débil o que padecen ciertas patologías que propician un aumento en la ansiedad y depresión, señala el Terapeuta en Biomagnetismo.

Los síntomas típicos de la depresión primaveral son la falta de fuerza, el desinterés generalizado, incluso la falta de deseo de disfrutar de cualquier placer. También se puede incluir la alteración del sueño, un menor apetito, poca concentración y las ideas suicidas, en casos más graves.

¿Pero cómo enfrentar exitosamente estos síntomas? El terapeuta en Biomagnetismo indica que lo mejor es practicar una actividad física, como caminatas, running o algún deporte favorito al menos tres veces en la semana. “Siempre es recomendable consultar con un especialista, quien podrá diagnosticar y recetar el tratamiento más adecuado”.

En la terapia del Biomagnetismo, cuenta Schafer, se pueden usar los imanes para ayudar a equilibrar el organismo y complementar cualquier tratamiento alopático, aumentando su efectividad.