Científicos inician búsqueda del código genético del chileno

La iniciativa reúne al Centro de Regulación del Genoma (CRG), el Centro de Modelamiento Matemático, el Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS), el Centro de Gerociencia y Metabolismo, y el Instituto Milenio de Biología Integrativa.

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El proyecto 1000 Genomas Chile, lanzado oficialmente el pasado 24 de agosto, buscará determinar el genoma humano chileno, a través de la secuenciación del genoma de 1.000 chilenos, y crear un repositorio nacional público disponible para el sistema de salud y científicos. 

La información aparece este lunes en La Tercera, que consigna que el estudio también se secuenciará el genoma de 1.000 especies nativas o introducidas. Así se revelará cómo se han adaptado, para aprovechar la genética como elemento productivo sustentable para la conservación del entorno natural.

El actor clave en este proceso es el ADN. Una molécula común a todos los seres vivos y que pone en evidencia el parentesco entre todas las especies, explica Miguel Allende, director del Centro de Regulación del Genoma, que lidera el proyecto.

La iniciativa reúne a varios centros científicos de excelencia. La genómica es un área que requiere conocimientos diversos, dice Allende, por eso van desde la biología molecular a la ingeniería. Ellos son el Centro de Regulación del Genoma (CRG), el Centro de Modelamiento Matemático, el Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS), el Centro de Gerociencia y Metabolismo, y el Instituto Milenio de Biología Integrativa. 

Esta tarea no se construirá desde cero, explica Allende, pues se usará el trabajo de decenas de colegas, en universidades y centros del país que ya hacen genómica tanto en personas como en especies no humanas. “Nuestro deseo es que esos esfuerzos formen parte de esta iniciativa”, explica.

El país tuvo iniciativas pioneras en esta materia como Genoma Chile, impulsada por el presidente de Conicyt, Eric Goles, durante la administración de Ricardo Lagos, que realizó avances en genómica de recursos naturales de importancia económica como el durazno, la vid y el salmón del Atlántico.

Durante 2019 se realizará un llamado público para quienes deseen aportar con su información genética al programa. Donación que será anónima, aclara Allende. Su aporte solo se traducirá para averiguar el genoma promedio en Chile, pero no sabrán sobre sus datos. Es decir, los voluntarios no tendrán información personalizada sobre su genoma. El proyecto tendrá sus primeros resultados en 2019 y finalizará en 2022.