Niños diabéticos reciben bombas de insulina en Roberto del Río gracias a Ley Ricarte Soto

A un año de la llegada de la terapia, 19 pacientes, de los 115 niños con diagnóstico de diabetes tipo 1, han sido tratados con estos tratamientos.

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Esta semana se conmemoró el primer año de la llegada de las bombas de insulina para el manejo de niños con diabetes tipo 1 inestable severa que se atienden en el Hospital Roberto del Río.

A este insumo acceden pacientes por la Ley 20.850, conocida como Ricarte Soto, sistema de protección financiera para diagnóstico y tratamientos de alto costo y de carácter universal que cubre 14 patologías, entre las que se encuentra precisamente este tipo de diabetes.

“Las bombas de insulina (Minimed 640G) permiten que nuestros pacientes con uso de microdosis o con hipoglicemias severas o inadvertidas mejoren sus controles glicémicos y su hemoglobina glicosilada. También los ayuda a disminuir el dolor por las punciones diarias y los días de hospitalización por descompensación”, señala Paulina Sanhueza,  enfermera de la Unidad de Endocrinología.

Los médicos especialistas, Patricio Romero, Magdalena Mira, Maritza Vivanco, Andrés de Tezanos y Pilar Acuña, además de la nutricionista Ximena Valenzuela y la psicóloga Rommy Ortiz, son los profesionales que completan el equipo de la Unidad de Endocrinología. Todos ellos realizan las evaluaciones y un acompañamiento integral para acceder a este programa a través del Ministerio de Salud. Además son los encargados de enseñarles, a los niños y sus familias, el uso de estas nuevas tecnologías, las que mejoran el control metabólico de los pacientes.

BONDADES DEL TRATAMIENTO

“Mi hijo dice que la bomba le cambió la vida y que es como otra mamá para él, pero una que le da más libertad e independencia”, cuenta Soledad Moya, madre de Eduardo Friz, de 11 años, quien accedió a este programa cuyo equipamiento cuesta más de 6 millones de pesos y tiene una mantención mensual mínima de 500 mil pesos mensuales.

“Nunca nadie en nuestra familia tuvo diabetes y menos de este tipo tan peligrosa. Es un alivio no verlo sufrir tanto a él ya que disminuyeron los ‘pinchazos’ y el dolor que esto tenía para él y también para todos nosotros. Además ahora puede realizar actividad física y llevar una vida más normal” añade Soledad Moya, añade la madre de Eduardo, otro paciente.

Mirta Acuña, directora (S) del Hospital Roberto del Río, dice que hasta julio del año pasado solo 5 niños de la Unidad de Endocrinología eran tratados con estas bombas y sus padres o familias, debían costear los insumos. “A un año de la llegada de las bombas ya tenemos a 19 pacientes, de los 115 niños con diagnóstico de Diabetes Tipo 1, con estos nuevos tratamientos”, añade.

La meta del hospital pediátrico al año 2019 es poder controlar a 30 niños con estas modernas bombas de insulina.