Ministerio de las Culturas lleva intervenciones artísticas a cárceles, hospitales y al Sename

El punto de partida fue el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, donde las internas y sus hijos pudieron disfrutar, por primera vez en muchos casos, de una obra de teatro.

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Nunca había visto una obra de teatro. Sus hijos de 11, 8 y 5 años, tampoco. Y la experiencia, para ellos, fue mágica. “Había visto pura tele, pero esto es tan distinto, tan lindo, bueno y entretenido”, comenta.

Pero ni ella ni sus hijos estaban en una sala de teatro, sino en el gimnasio del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, junto a otras 15 mujeres y sus niños. Allí, Macarena Fernández está recluida cumpliendo sentencia de tres años por infracción a la Ley 20.000 de Tráfico de Drogas. Lleva uno.

Fue ese el lugar escogido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio para lanzar el programa de visitas artísticas, que llevará cerca de 60 intervenciones a hospitales, cárceles y residencias del Sename de la Región Metropolitana entre agosto y diciembre próximo.

Las presentaciones abarcarán expresiones como teatro, danza, circo y talleres de proyectos de diseño y fotografía, que previamente han ganado Fondos Cultura (Fondart).

En la cárcel de San Joaquín, se exhibió la obra de teatro infantil de marionetas “El último pez”, de la compañía Teatro Marote, una historia narrada a través de marionetas que aborda la problemática marítima-medioambiental desatada por la pesca indiscriminada y la instalación de las salmoneras en nuestro mar.

Las internas –que son parte del programa de Gendarmería “Rehaciendo vínculos”– estuvieron siempre junto a sus hijos, de la mano o abrazados. Así estaba Abigail Inostroza, condenada también por tráfico de drogas, que disfrutó sobre todo al ver a su hija de 7 años sorprendiéndose con su primera obra de teatro. Mujeres y niños disfrutaron con el montaje, rieron con las ocurrencias de la protagonista, Lilén, una niña chilota de 8 años, y se emocionaron con el último pez que queda libre en el mar.

“Como Ministerio creemos en el poder real que tiene la cultura para mejorar la calidad de vida de las personas, porque abre nuevos mundos, invita a soñar y a traspasar barreras. Esto es lo que buscamos con el programa Visitas artísticas: que la cultura libere y sane, y que aporte concretamente a la reinserción social de las personas privadas de libertad y ayude a la recuperación de niñas y niños que se someten a tratamientos hospitalarios”, dijo la ministra de las Culturas, Alejandra Pérez.

El programa de visitas artísticas consiste en exhibir obras y realizar talleres formativos para personas en situación de difícil acceso a actividades artísticas y culturales, con un foco especial en población vulnerable.