Desafíos de la formación técnico profesional

Como Vertebral hemos estimado de suma importancia el detenernos a analizar los cambios sustanciales que se están experimentado y revisando cómo formamos a los nuevos protagonistas del mundo laboral.

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• Juan Pablo Guzmán, presidente Vertebral y rector IP y CFT Santo Tomás.

Tras haber participado activamente en el debate y construcción de la Ley de Educación Superior, el sector de la Educación Superior Técnico Profesional (ESTP) -representado por el Consejo de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica Acreditados, Vertebral– está abocado a pensar, analizar y visibilizar los desafíos que tiene por delante la formación técnico profesional de nivel superior en nuestro país, como también las tendencias que se vislumbran en este contexto.

Actualmente, el mundo está viviendo cambios sustanciales producto de diversos factores, tales como la emergencia de nuevos modelos socio-económicos, las demandas medioambientales, el empoderamiento social y laboral de la mujer, el envejecimiento de la población, los fenómenos migratorios y los cambios valóricos. A lo anterior se suma el desarrollo de la Industria 4.0 o la llamada Cuarta Revolución Industrial, la que trae avances en la tecnología digital, nanotecnología, robótica, inteligencia artificial, biotecnología y otras disciplinas, y con ello cambios disruptivos en las formas de hacer las cosas y en los modelos de negocios.

Todas estas transformaciones producirán un profundo efecto en la dinámica y experiencia laboral, en un proceso que se advierte de carácter continuo. Como indican diversos estudios, los puestos de trabajo que hoy se consideran críticos no existían en la década pasada, y los trabajos que en el futuro desempeñarán más de la mitad de quienes hoy están ingresando a la educación formal, en la actualidad no existen (y ni siquiera somos capaces de vislumbrarlos).

Como Vertebral hemos estimado de suma importancia el detenernos a analizar los cambios antes señalados y el revisar cómo formamos a los nuevos protagonistas del mundo laboral; aquellos hombres y mujeres que por un lado deberán ser capaces de sostener los nuevos requerimientos que la economía, productividad y servicios ya han instalado, y que por otro lado deberán cumplir con las expectativas que los creadores de empleo han asumido como deseables para sus colaboradores, como por ejemplo, ser personas creativas, innovadoras y flexibles.

Concretamente, según el informe de la OCDE Learning for Jobs (2011), se estima que habrá una disminución de la demanda de ocupaciones administrativas, de manufactura y producción, construcción y extracción, arte, diseño, entretenimiento, ámbito legal, instalación y mantención; y, por otro lado, habrá un aumento de la demanda de ocupaciones de operaciones financieras y generación de negocios, gestión, área matemática y programación, arquitectura, ingeniería y educación.

Particularmente en Chile, y como lo destacó el estudio Automation, skills use and training de la OCDE (2018), el mercado laboral podría ser uno de los más afectados por la automatización; más del 50% de los trabajos presentan una alta probabilidad de ser reemplazados por máquinas en los próximos 10 o 20 años. Esto nos habla de una importante cantidad de trabajadores que podrían ser reemplazados, y que enfrentarán barreras para participar en sistemas de formación para adultos que faciliten su reconversión, dada su poca cualificación, sus restricciones de tiempo y la falta de recursos.

A lo anterior se agrega una necesidad a nivel país, de desarrollo de competencias tecnológicas o digitales. Se entiende por competencias digitales o inteligencia digital al conjunto de habilidades cognitivas y sociales que permiten adaptarse a los cambios y demandas de ambientes digitales, esto es, conocimiento y manejo de los derechos digitales, como son la privacidad y los derechos de propiedad intelectual; pensamiento digital; comunicación; seguridad digital. En este sentido, es importante que el sector de ESTP entienda, dimensione e incorpore transversalmente en su formación a estas competencias.

Junto con las competencias disciplinares o técnicas, las llamadas competencias socioemocionales seguirán siendo consideradas críticas para evidenciar un buen desempeño y buenos resultados en el ámbito del trabajo. Entre éstas destacan el liderazgo, trabajo en equipo, comunicación efectiva, resolución de problemas, manejo de situaciones críticas, comportamiento ético y aprender a aprender e innovar (OIT, 2015).

Es así como el sector de ESTP se enfrenta hoy a una profunda reflexión sobre el futuro del mundo laboral de Chile y también en otros países, dado su protagonismo en la formación continua del profesional que se requiere para los nuevos tiempos.

• Juan Pablo Guzmán, presidente Vertebral y rector IP y CFT Santo Tomás.