• Suzanne Segeur, académica de la Escuela de Arquitectura UTEM.

Durante los últimos días los medios han hecho públicas las molestias de un grupo de vecinos en Las Condes, quienes, en medio de protestas reclaman que la construcción de un proyecto de 84 departamentos de viviendas sociales bajará la plusvalía de sus propias viviendas y la llegada de habitantes de menor nivel socioeconómico afectará la seguridad del barrio.

Estas declaraciones son un síntoma de fenómenos más profundos que afectan nuestra ciudad, como la segregación, la discriminación y la falta de equipamiento e infraestructura.

La ciudad se caracteriza por ser una aglomeración de personas, recursos, servicios y oportunidades. Por años vivir en ellas es significado de mejores condiciones de vida, accesibilidad a salud, educación y otros. Sin embargo, al observar el contexto de la Ciudad de Santiago existe una clara distribución de equipamiento en las zonas de mejor nivel socio – económico y un déficit en las poblaciones de menores recursos, despojando del derecho a la ciudad a gran parte de la población.

Desde la década del 80 los proyectos de vivienda social se han construido en la periferia con extensos traslados de por medio y el acceso a la ciudad ha quedado relegado a un segundo plano. Nuestra ciudad se ha transformado en una aglomeración de desigualdades.

Las iniciativas de radicar a pobladores dentro de comunas pericentrales y centrales se han visto obstaculizadas por el alto valor del suelo y la oposición de sus pobladores.  El proyecto de Las Condes le entrega a la comunidad la oportunidad de radicarse en su comuna de origen, financiando la diferencia del precio del suelo. Haciéndose cargo de esta problemática y devolviendo a los habitantes el derecho a la ciudad.

• Suzanne Segeur, académica de la Escuela de Arquitectura UTEM.