Estrés migratorio en el Chile 2018

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  • Por José Ignacio del Real E. Psicólogo Clínico, Terapeuta Familiar y de Parejas, Nueva Clínica Cordillera

Si bien la migración en otros tiempos nos constituyó como nación, ahora se ha vuelto un fenómeno cada vez más masivo y con nuevos factores, dentro de ello habría que poner atención a las implicancias de salud mental que se pueden proyectar.

La migración en Chile está en boca de todos, aunque muchas veces en lo coloquial es tratado como algo externo y lejano, como si fuera un asunto menor. Sin embargo, el riesgo está en no considerar que las condiciones actuales, tanto por el número de personas que ingresan simultáneamente a nuestro país, las diferencias respecto de su nivel de preparación y la precariedad en la que viven a veces un largo periodo inicial, entre otros, son factores que han producido una realidad no necesariamente comparable al pasado.

Una de estas nuevas aristas es la del estrés migratorio, que podría con facilidad emerger como un foco muy importante de atención en salud, y particularmente en salud mental. En fases iniciales de la migración, es poco probable que las personas consulten con especialistas, ya que están en un periodo de “sobrevivencia” y sólo después es muy posible que muchos de ellos vivan una etapa de crisis o de descompensación. Si en esta fase se identifica el problema y es tratado, evidentemente existe un mejor pronóstico; de no ser así, efectivamente debieran generarse motivos de consulta en psiquiatría u otras ramas de la medicina, aunque también se pueden generar problemáticas sociales como la delincuencia juvenil, alcoholismo, violencia u otras reacciones a un estrés y desgaste emocional que no ha sido tratado debidamente.

¿Pero cuánto sabemos de estrés migratorio? Pensemos por ejemplo en un especialista que recibe a un paciente que consulta o un asistente social, que con todas sus herramientas y técnicas, intentará apoyar el proceso humano y familiar detrás de una migración. ¿Qué formación hemos recibido para guiar un proceso como éste? ¿Qué efectos tiene?

Si bien la migración es vivida como una experiencia única para cada individuo, hay regularidades que ya empezamos a conocer y que nos permiten prevenir u orientar las intervenciones para estos factores comunes. Este es un aspecto estudiado por especialistas que ya se han acercado a estas temáticas, como Carlos Sluzki, ex director del MRI en California y editor de la revista Family process:  El nuevo “otro”: Migración en Siglo XXI. Visibilizando lo imposible, quien estará en Chile en un seminario organizado por Instituto de Terapia Familiar de Santiago y la Universidad San Sebastián el próximo 29 y 30 de junio.

Si las cifras de ciudadanos extranjeros que hoy se encuentran en nuestro país ya superan el 6% de nuestra población (de acuerdo al Departamento de Extranjería y Migración a diciembre de 2017) probablemente dé para pensar que el número de 1.120.000 personas se convertirán próximamente en pacientes que requieren de una explicación que contextualice sus síntomas como parte de un proceso complejo, del que conocemos y podemos guiar en su recuperación y adecuado tratamiento.

 

  • Por José Ignacio del Real E.
    Psicólogo Clínico, Terapeuta Familiar y de Parejas. Nueva Clínica Cordillera