Aumentan las crisis por asma en niños ante las bajas temperaturas

Más de 750 mil personas sufren esta enfermedad en nuestro país, de los cuales cerca del 15% corresponde a niños. La alta prevalencia se acentúa en los meses invernales, causando gran ausentismo escolar.

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Santiago 05 de agosto de 2015. Un niño en un coche con un paragua producto al viento y lluvias que comienzan el la Región Metropolitana. Paul Plaza/Aton Chile.

El asma es una enfermedad caracterizada por la inflamación crónica de las vías aéreas. Debido a esto, se genera edema y estrechamiento de los bronquios, irritación y aumento de la secreción bronquial con sensación de falta de aire y tos. Según Global Burden of Asthma Report, esta afección impacta a cerca de 300 millones de personas en todo el mundo, con una alta y creciente prevalencia en niños.

En Chile, el escenario es similar a lo que sucede a nivel internacional, pues se estima que 750 mil individuos sufren este padecimiento. De ese universo, “12% a 15% corresponde a pacientes infantiles”, advierte la Dra. Patricia Díaz, médico broncopulmonar infantil de la U. de Chile, lo que aumenta con el frío, los virus y la contaminación ambiental del invierno. El número de consultas pediátricas en atención primaria y servicios de urgencia así lo reflejan, constituyendo un importante problema de salud, tanto público como privado.

Las personas asmáticas tienen episodios que suelen reaparecer después de un cierto período de tiempo. Sibilancias -sonido silbante y chillón durante la respiración-, disnea, opresión torácica y tos, pueden alternarse con etapas de deterioro más grave y permanente de los síntomas, produciendo complicaciones denominadas exacerbaciones.

De hecho, en comparación con los pacientes que presentan síntomas mínimos o no lucen síntomas diurnos, las personas que experimentan signos de asma registran una probabilidad casi seis veces mayor de sufrir una crisis asmática durante las semanas posteriores.

En ese sentido, el objetivo del tratamiento es conseguir y mantener el control clínico, vale decir, mejorar la función pulmonar, además de reducir los síntomas y el riesgo de exacerbación. Sin embargo, a pesar de las opciones terapéuticas actuales, casi uno de cada dos asmáticos sigue experimentando síntomas y pueden advertir complicaciones alarmantes del asma, llegando a ser potencialmente mortales.

Muchas de estas muertes pueden evitarse, al igual que varios otros problemas asociados a la afección en niños, como el ausentismo escolar, el incremento de las visitas a servicios de emergencia y hospitalización. Esto es posible sólo si la patología se diagnostica de forma correcta y se aplica un tratamiento complementario adecuado y oportuno.

Nuevas terapias

Actualmente, el tratamiento habitual del asma es con corticosteroides inhalados (CI), que tratan la inflamación subyacente. No obstante, un gran número de pacientes continúa mostrando síntomas, por lo que la industria farmacéutica ha creado terapias de mantenimiento complementario para la mejoría de la enfermedad, la calidad de vida de los afectados y la disminución de las exacerbaciones en niños y adolescentes en distintos grados de intensidad.

Se trata de un nuevo broncodilatador anticolinérgico inhalado de acción prolongada, llamado tiotropio, que ha demostrado aliviar los síntomas del asma de forma significativa, con pacientes que presentaron un 68% más de probabilidades de mejorar el control de la enfermedad.

Otra innovación es que se suministra a través un mecanismo inhalador de suave dispersión, que asegura que los niños estén expuestos correctamente al medicamento, llegando a lo más profundo de los pulmones sin necesidad de esfuerzo inspiratorio.