Barros se despide de Osorno: Espero que “llegue a resplandecer toda la verdad”

El ahora ex obispo dejó un mensaje a la comunidad y fieles de la diócesis que será administrada en forma interina por el obispo auxiliar de Santiago, Jorge Concha Cayuqueo.

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Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr; el Padre misericordioso del cielo nos ayude a todos para mejorar, para amar en todo”, señaló este lunes el ahora ex obispo de Osorno, Juan Barros Madrid.

Al despedirse de su diócesis y de la comunidad y los fieles que se mantuvieron firmes en su fe y su iglesia, el prelado manifestó en un comunicado que “oficialmente que el Santo Padre ha aceptado mi renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de Osorno”.

“Agradezco a todos quienes con fe me recibieron, me acompañaron generosamente, trabajaron con amor por su Iglesia. Agradezco a muchas personas y comunidades que han rezado y también ofrecido sus dolores conmigo en este tiempo, en la esperanza de “que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Romanos 8,28)”, indica la nota.

Recalcó que “a la diócesis de Osorno le deseo lo mejor en su peregrinación hacia la plenitud cristiana. He rezado mucho por esto y traté de colaborar en ello estos años que fui destinado a este servicio pastoral”.

Asimismo el presbítero reiteró su “gratitud al Papa Francisco por su viva y paternal preocupación para el bien de todos. Con espíritu de fe veo en sus decisiones los caminos de Dios, su Divina Providencia nos va conduciendo para nuestro mayor bien”.

“A los más pobres y quienes más sufren les envío un especial abrazo, pidiéndoles que no dejen de orar por mí”, dijo el sacerdote que es sindicado por las víctimas de Fernando Karadima como encubridor de los abusos de conciencia, de poder y sexuales del ex párroco de El Bosque.

“Nuestras vidas están en las manos de Dios que conoce nuestras conciencias y las acciones de cada uno en este complejo tiempo que nos tocó vivir”, expresó Barros.

También agradeció a “mi querida familia y buenos amigos que me acompañan espiritualmente y estimulan, les encomiendo especialmente a la recompensa eterna de Dios”.

Finalmente señala que “renuevo mi confianza en el amparo y guía de nuestra Santísima Madre la Virgen María, pidiéndole especialmente que algún día llegue a resplandecer toda la verdad”.

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