INTA y nuevos menús Junaeb: “No es suficiente para solucionar el problema de fondo”

Aseguran que el verdadero foco problema de fondo es que los estudiantes tengan que recurrir a un local de comida rápida para poder almorzar y que no puedan disponer en su universidad o en los alrededores de un lugar donde sentarse a disfrutar de un plato. Señalan además, que la gran mayoría de las nuevas opciones son fajitas o sándwich con ingredientes más sanos, pero que la mayoría piden un pago extra por la alternativa realmente saludable.

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Es un avance, pero que sin duda no resuelve el problema de fondo que se relaciona con los malos hábitos de alimentación, no sólo de los estudiantes, si no de la mayoría de los chilenos. Este es el diagnóstico que realizan los profesionales del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, quienes analizaron los nuevos menús Junaeb que comienzan a regir desde este viernes 11 de mayo y entregaron su diagnóstico sobre esta nueva política.

Nelly Bustos, académica del INTA, señala que el organismo fue invitado a una mesa de trabajo para opinar sobre estas nuevas opciones y la aprensión en dicha instancia radicó en los nombres propuestos a los menús y cuáles eran las características que debieran tener éstos para ser considerandos como parte de este servicio. Después de esa instancia, asegura desconocer los acuerdos finales de la mesa de trabajo.

“Pero eso no es lo más importante, porque podemos estar discutiendo eternamente de si son o no saludables. El punto es por qué los universitarios tienen que ir a comprar cosas afuera, cuando la universidad no les da la infraestructura adecuada para comer dentro de ella, eso es lo más importante. La Junaeb como normativa tiene la obligación de tener proveedores de alimentos a ciertos metros de distancia de un centro educacional. Si el centro educacional no tiene adentro, tiene que tener al menos uno o dos alternativas para que los alumnos puedan canjear su alimentación. Lo que hoy ocurre es que las universidades no están considerando el casino que pueda albergar a sus alumnos, lo que provoca que los estudiantes tengan que comprar en las cadenas de comida rápida”, explica Bustos.

La académica del INTA señala que las políticas públicas deben ir direccionadas a que volvamos a sentarnos a la mesa y comer un plato de comida, y educar a los estudiantes a ser consumidores conscientes, porque frente a la oferta de alimentos sin sensibilización de lo que es realmente saludable, puedo ir directamente a comer todo el tiempo una fajita, y puedo argumentar que “es lo único que me puedo comprar con el ticket”.

“Nos debemos preguntar qué estamos haciendo para fomentar ambientes saludables, que no tienen que ver sólo con el entorno educacional, también con el entorno laboral. Hoy está la alternativa de los nuevos menús, pero no podemos quedarnos estancados en externalizar los menús solo a las empresas de comida rápida”. Queda mucho por hacer y la educación alimentaria es un tema relevante y que debe ser abordado desde las edades más tempranas para generar consumidores conscientes de su alimentación.

Las empresas no están entregando un plato de comida

Pero ¿qué pasa con los menús que se están ofreciendo? Nelly Bustos analizó la carta ofrecida y advierte que, si bien aumentan las alternativas y la variedad de alimentos, no aportan a la solución, ni a crear ambientes y entornos saludables.

Este párrafo debiera decir: Además, los menús creados para esta nueva etapa, cuentan con muy pocas alternativas de preparaciones por $1900, y muchas otras que hay que pagar una diferencia, que no es menor para quienes estudian y no manejan mucho dinero para gastar en el almuerzo

 “Se ha avanzado en que no puedan comprar cualquier cosa, y esto es destacable, pero no es la solución al problema. La gran mayoría de los menús que se están ofreciendo no son platos de comida tradicional y las empresas que lo ofrecen es por un valor mayor a los $1.900. La profesional da otros ejemplos al analizar el listado y destaca que por ejemplo que gran parte de las empresas dentro de su oferta tiene una o dos variedades de preparaciones por $1900 y el resto de las opciones son por más de este valor.

“Tienes lo positivo, de que los alumnos ya no pueden comprar ni alcohol ni otros alimentos con su tarjeta Junaeb. Lo negativo es que no se está mirando el problema desde su inicio que es generar ambientes saludables y los establecimientos no están considerando un casino para que puedan comer. Se cubren pocas opciones en un 100 por ciento con la tarjeta y por todo el resto tienes que pagar una diferencia y casi ninguna opción es un plato de comida”.

Sobre los desafíos futuros, la profesional señala que son los siguientes: Evaluación de las estrategias implementadas, fortalecer ambientes saludables, insertar la educación alimentaria nutricional desde las edades más tempranas, potenciar consumidores conscientes de su alimentación, y que otras entidades gubernamentales sean parte de la problemática actual.