Abu Mazen y el Holocausto, el doble filo del odio

1538

“El sentimiento anti judío no era por su religión, sino por su función en la sociedad que estaba relacionada con la usura, bancos y cosas así…”

Estas declaraciones son del presidente palestino Mahmud Abás, quién estrechará manos con el presidente Sebastián Piñera este miércoles 9 de Mayo. Sus palabras quedaron grabadas en la retina de la opinión pública mundial esta semana. Una vez más la cruzada revisionista del Holocausto se abre camino a través de las declaraciones de uno de los líderes más conflictivos del momento.

El revisionismo es una corriente que como bien dice su nombre “revisa” la información sobre lo que pasó en el Holocausto, cuestionando su veracidad, que nace frente a la falta de sustento de la corriente negacionista, quienes “niegan” rotundamente que esto ocurrió.

Al apuntar que los judíos fueron perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial por su supuesto rol en la economía y no por el sólo hecho de ser judíos, cae dentro de los argumentos más básicos y ridículos que un revisionista pudiera exponer.

Ni siquiera la compleja base de la superioridad de razas, ni las desarrolladas teorías expuestas por el mismo Hitler en su libro Mein Kampf (Mi Lucha) se acercan un poco a estas declaraciones sin ningún tipo de sustento, ya veo al propio Ministro de Propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels riéndose en la cara de Abás por tal
ridiculez.

El problema es que hay quienes absorben la información sin siquiera conocer (o querer conocer) la realidad, que ya están intoxicados con odio y buscan cualquier palabra y frase vaga para aferrarse a sus propios y vacíos argumentos sin cabida.

Porque si esto lo dice el líder del “pueblo oprimido”, entonces debe ser verdad, cómo no nos dimos cuenta antes, como necesitaran esta reafirmación para usarla como argumento de su antisemitismo.

Permítanme informarles que el prejuicio de la usura y participación en la economía no es un prejuicio inventado por Hitler, viene de muchos siglos antes, la edad media. Donde la iglesia Católica durante la inquisición perseguía a quienes eran considerados herejes por no practicar el catolicismo. A los judíos lo único que se les permitía ejercer era el trabajo de prestamistas, oficio prohibido por la Santa Sede, lo que oscureció por completo su imagen ante el resto de una sociedad embarcada en la cacería de brujas y herejes.

¿Acaso los niños, bebés y ancianos eran usureros y trabajaban en los bancos en la Europa entre guerras? Ellos fueron los primeros en ser enviados a las cámaras de gas, según la teoría de Abás, tendrían que ser los primeros culpables de este estigma, pero no lo son. ¿Qué quiso decir el Primer Ministro palestino con estas declaraciones? Se supone que él quiere lo mejor para su gente, que se pueda llegar a un acuerdo de paz con Israel para que por fin todos puedan bajar sus armas, pero sabía que esa provocación iba a hacer ruido en los medios internacionales.

Hubo todo tipo de reacciones. Seguramente alguno de sus asesores que estaba un poco más iluminado ese día le aconsejó pedir disculpas por lo dicho. Que son declaraciones que no lo van a llevar a buen puerto, y lo hizo, pero en inglés, cuando la frase original la dijo en árabe. ¿Doble estándar? ¿Por qué no lo hizo en ambos idiomas? ¿Acaso su deber como líder no es también velar por que el mensaje también llegue a su gente? ¿O sólo quiso quedar bien con el resto del mundo?

Sr. Abás, sus disculpas llegaron tarde. Y las repercusiones de sus palabras ya llegaron demasiado lejos. Dañando lo poco que queda del vapuleado camino a conversaciones de paz. No sirve señor, Ni a Israel ni a los palestinos.

Sivan Gobrin
Vicepresidente Comunidad Chilena de Israel