EE.UU. ¿Más cerca del TPP?

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  • Por Rodolfo Vilches

Donald Trump lo ha hecho de nuevo. Sus contradictorios mensajes, esta vez sobre la reconsideración de la conveniencia para los EE.UU. de entrar al TPP-11 o CPTPP (The Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership), han sorprendido a los analistas de todo el mundo y a los representantes de los once países que se congregaron en marzo pasado en Santiago, para la firma de este tratado.

Fue en este contexto, que el anuncio a pocos días de iniciarse la Cumbre de las Américas en Lima, de que Trump –quién se excusó de participar- había pedido a sus asesores económicos informes sobre las posibles ventajas del ingreso de EE.UU. al TPP-11, causó tanta sorpresa. Sin embargo, el reciente acercamiento –a la postre vano- pareció ser un guiño hacia la región y su relación con el Asia-Pacífico, en particular hacia México, Perú y Chile, que forman parte del bloque, más que una real intención de acercamiento, buscando así mantener a Latinoamérica en la órbita estadunidense y contrarrestar, de alguna forma, la creciente influencia económica y comercial que está ganando China en la región.

Pero, el interés de Trump por el TPP-11 fue de corta duración. Terminada la Cumbre de las Américas y, ahora en el marco de una reunión con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, Donald Trump fue enfático en señalar que en su gobierno se iba a preferir negociar acuerdos bilaterales, a su consideración “más eficientes, rentables y mejores para los trabajadores estadounidenses” que los acuerdos multilaterales, como el TPP-11, que terminaban “teniendo demasiadas contingencias y ninguna forma de salir” de ellos. Así, para la relación con el país del sol naciente, Trump ofrece un acuerdo bilateral justo y equitativo, que tuviera como objetivo reducir su déficit comercial con este país, cuestión difícil de resolver simplemente por esta vía.

Pero en un hipotético escenario ¿será conveniente para el libre mercado el ingreso de EE.UU. al acuerdo? Sin duda, el ingreso de la primera economía del mundo dentro del bloque genera beneficios políticos y económicos, particularmente para aquellos países que no cuentan con un acuerdo bilateral con EE.UU.. Sin embargo, la política comercial actual del país del norte, renegociando acuerdos comerciales y con declaraciones en el pasado estableciendo una posible renegociación del TPP-11 sólo bajo condiciones favorables a EE.UU., dan luces que dichas “condiciones” implican renegociar materias como por ejemplo, reglas de origen (requerimientos de producción para acceder a la preferencia arancelaria) más exigentes en algunos sectores, que en definitiva inhiben el uso de insumos importados de terceros mercados, tales como, Chinos. Ejemplo de ello, son las dificultades que esto ha generado para conciliar una posición en el sector automotriz en el marco de las renegociaciones del NAFTA.

Lo cierto es que los países del nuevo bloque TPP-11 han dado una clara señal internacional de libre mercado e integración al mundo y si bien el presidente Donald Trump no ha descartado completamente reincorporarse a este acuerdo, se esperaría que buscara condiciones más restrictivas que las originalmente negociadas en el TPP-12, dificultando el acceso a las preferencias ya pactadas.

 

 

 


* Rodolfo Vilches
Socio y fundador de Velasco, Rioseco & Asociados