REVIEW GAMER | God of War: Regreso en gloria y majestad

El dios de la guerra tiene su regreso a las consolas de forma épica. Viudo y con un hijo, Kratos debe cumplir una última promesa a su difunta esposa, todo mientras recibe una nueva amenaza desde Asgard. Sony se la jugó por unos de sus clásicos con un resultado que no deja decepcionados.

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Ríos de sangre, dioses caídos y titanes derrotados. Eso es solo parte de lo que el legado de God of War dejó en la mente de todo gamer. Un clásico ya de Play Station que cerró en 2010 con su tercera entrega, sin contar con las historias que funcionaron a modo de precuela.

Kratos, el guerrero espartano que llegó a convertirse en dios de la guerra e hijo de Zeus, y mientras es manipulado por los titanes y Atena, termina por matar a su padre. Hasta ahora no sabíamos el destino de quien derribó al Olimpo.

Santa Monica Studios y Play Station ya presentaron God of War 4, con un Kratos que ya es un fantasma de lo que fue y en que por fin podemos saber qué ocurrió con el dios de la guerra tras acabar con la divinidad helénica.

Ya no es el mismo. El espartano deja su tierra y deambula por la tierra, llegando a Escandinavia. Otro reino. Vive en paz, hasta que es amenazado por un nuevo dios: Odín.

Ha pasado tiempo y los recuerdos de su pasado, la sangre y la guerra lo siguen atormentando en cierta manera.

Kratos: El dolor de guerrero

El juego comienza con un funeral, el de su esposa, Faye, y Kratos ahora es acompañado por Atreus, su hijo. Sí, han pasado varios años y el dios caído del Olimpo formó una familia, aunque con un triste final.

Estamos frente a un Kratos viejo, que vive un luto y que intenta fortalecer a su hijo para que siga la senda del guerrero, a la vez que bloquea cualquier vínculo emocional.

Es entonces cuando ambos son atacados por un emisario de Odín, desencadenando los acontecimientos de la entrega con la que Sony revive una de sus sagas más populares.

Comienza un viaje que inicialmente trata sobre llevar las cenizas de la difunta Faye a lo alto de una montaña, no sin antes enfrentarse a distintas dificultades, como criaturas míticas nórdicas, hechiceros y dios de este reino.

Olvida lo viejo

Casi todos los gamers han pasado por esta gran saga, y tienen que tener una cosa en claro: olviden todo lo que sabían. Estamos frente no solo a un Kratos en luto y que sufre en silencio, sino que también a una modalidad de juego totalmente renovada.

Lo anterior no es casual. God of War pasa a tomar el modelo que ya hemos visto en otros juegos, como “The Last of Us”, en que además del protagonista también tienes el control sobre un acompañante, Atreus.

 

Al principio cuesta asumir que los controles y mandos que nos acompañaron en más de 6 juegos hayan cambiado, pero vale la pena. Atreus se convierte en un personaje necesario para la trama y útil en batalla.

Claro, los controles cambian para dar cabida al manejo del joven heredero.

El juego suele recordar a otros títulos de Play Station por su nueva modalidad, además trae puzles y dificultades similares a las que ya habíamos visto, aunque la dificultad es un poco superior. Un punto que también es nuevo es la forma en que se mejora el personaje, muy ligado a las runas nórdicas, fabricación de armaduras por dos duendes hermanos (que se odian).

El cambio es fuerte en comparación a GOW III, pero vale la pena. A fin de cuentas puedes disfrutar de una nueva aventura épica en un mundo semi abierto, en que tienes un mapa generoso para descubrir, pero dentro de ciertos límites. Es decir, puedes volver a los distintos escenarios, pero cada uno de ellos tiene un parámetro claro de acción.

El nuevo mundo en que se desarrolla la aventura es inmenso y las zonas a descubrir son inmensas. La historia es aún más profunda que sus antecesoras y exploran otras capas de un personaje del que pensábamos ya estaba todo dicho.

Se trata de un dios hecho hombre, que reniega su pasado e intenta ocultarlo. Su pasado lo condena y hoy lo persigue.

La historia es bastante potente y sólida, con un mapa que da más de una oportunidad para visitar. A esta altura es redundante hablar de calidad de imágen, pero en esta oportunidad el resultado es realmente impecable, con paisajes impresionantes.

El juego puede superar fácilmente las 30 horas, considerando la pericia del jugador y las ganas de explorar este inagotable mapa. 

Kratos tiene un regreso triunfal. El aterrizaje desde el Olimpo a un padre viudo parecía quizás demasiado osado, pero el resultado solo fue el de dar más dimensiones a este personaje.

God of War para PS4 puede ser considerado, fácilmente, para ser juego del año.