Anticoncepción: Jóvenes chilenas prefieren otros métodos en vez de las píldoras y el condón

El uso del preservativo dejó ser prioridad (18%) pese a que es, según los expertos, el principal mecanismo de protección respecto a las enfermedades de transmisión sexual, a las que se les ha perdido el miedo.

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Las adolescentes de entre 15 a 19 años se inclinan mayoritariamente por el uso de la inyección mensual (68,1%) como método anticonceptivo seguido por las píldoras destinadas a ese fin (37,1%).

Así lo muestra el estudio del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (Cemera), publicado por La Tercera y que consiste en una encuesta a 116 jóvenes usuarias del organismo.

Los resultados mostraron que la elección del método está marcada por evitar el embarazo: 90,4% de las adolescentes reconoce es principal factor a la hora de elegir un anticonceptivo.

En tanto, la protección contra las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), es la segunda más nombrada (82,5%), después viene el regular el ciclo menstrual (58,3%), que no influye en mis reglas (56,8%) y que tiene bajo riesgo de aumentar de peso (50%).

La investigación cuantitativa difundida por la revista Chilena de Obstetricia y Ginecología en diciembre pasado, también reveló que en sus primeros años de actividad sexual las jóvenes del rango estudiado los anticonceptivos orales, pero después su elección fue cambiando.

En la actualidad mayoritariamente prefieren la anticoncepción inyectable, o bien, el implante, que se coloca en el brazo, siendo éste último el más recomendado por la Organización Mundial de la Salud por el más conveniente para este tipo de población que necesita posponer por más tiempo su maternidad, indicó subdirectora del Cemera, la Electra González.

A ello se suma que a las adolescentes les es más fácil ese método preventivo para evitar que sus padres u otro miembro de la familia adviertan que ya están activas sexualmente, ya que es más fácil que detecten las pastillas y para que no se les olvide tomarlas todos los días.

Pese a que el segundo factor de elección es la protección contra las ITS, incluido el VIH, en la práctica solo un 18% utiliza condón como método de barrera paralelo, revela el estudio. “Como Cemera incentivamos fuertemente el uso del condón en todas y todos los adolescentes que nos consultan, pero en la práctica no ocurre”, dijo González a La Tercera.

Por su parte, Jaime Barrientos, académico de Psicología de la U. Alberto Hurtado, valoró que el principal objetivo del uso de anticonceptivo sea el no quedar embarazada, “pero la sexualidad comprende un conjunto de efectos, y no sólo es el embarazo, también las ITS”.

En el caso de las ITS, añadió Barrientos, la única forma de prevención es el uso de preservativo de forma consistente, frecuente y en todas las relaciones sexuales. Que no sea el método más usado, cree es porque ha disminuido la percepción de riesgo.

“Antes, por ejemplo, la gente se moría por VIH, y respecto a las ITS existen medicamentos, entonces se piensa que puede ser que no sea tan terrible, pero tiene altos efectos de carga de salud, para el Estado”, agregó.

Los datos alertan de la necesidad de contar con estrategias integrales de salud pública y educacional, centradas en las necesidades de adolescentes para promover el uso del condón, añadió González. ¿Por qué no lo ocupan? Porque es incómodo interrumpir la intimidad para poner el preservativo y porque a sus parejas y a ellas, les molesta.