Estudio confirma pérdida “catastrófica” de corales en la Gran Barrera

Según la investigación, la ola de calor producida entre marzo y noviembre de 2016 fue la gran causante del hecho.

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La Gran Barrera australiana sufrió una pérdida “catastrófica” de corales durante una ola de calor en 2016, cuyas consecuencias fueron peores de lo que se pensaba hasta el momento, indica un estudio publicado este jueves.

Cerca del 30% de los corales de la Gran Barrera murieron durante la ola de calor que tuvo lugar entre marzo y noviembre de 2016, el primer episodio de dos años consecutivos de blanqueo de los corales.

El arrecife, inscrito en el patrimonio mundial de la Unesco en 1981, se extiende sobre unos 348.000 km² a lo largo de la costa australiana y forma el mayor conjunto coralino del mundo.

Según el estudio publicado por la revista científica Nature, el coral, que sirve de hábitat para otras especies marinas, resultó gravemente afectado por el calentamiento global.

Terry Hugues, coautor del trabajo y director del centro de estudio de los arrecifes coralinos de la Universidad James Cook, explica que los más amenazados son los corales ramificados, que sirven de refugio para los peces jóvenes.

Los corales que mejor aguantan el calor son lisos, con forma de melón, dice Hugues.

Durante el blanqueo de 2016, los corales de la parte septentrional de la Gran Barrera sufrieron una ola de “muertes catastróficas”, asegura el estudio.

Ese debilitamiento coralino provocó cambios radicales en la variedad de las especies en cientos de arrecifes individuales, donde comunidades maduras y diversificadas se convirtieron en sistemas más degradados, donde sólo sobreviven algunas especies resistentes”, escribe Andrew Baird, otro científico.

El blanqueo de los corales es un fenómeno de debilitamiento que se traduce por una decoloración. Presionados por factores como el calentamiento del agua, los corales expulsan las algas simbióticas que les dan su color y sus nutrientes.

El estudio llama a proteger los corales supervivientes, estimados en cerca de mil millones.

“Esos son los que van a realimentar y volver a ocupar los arrecifes alterados”, asegura Hugues, que pide mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación costera.

Los esfuerzos para limitar el cambio climático también son cruciales.

“Hemos tenido cuatro episodios de blanqueo (1998, 2002, 2016 y 2017) en la Gran Barrera con un alza de las temperaturas mundiales de 1°C”, recuerda Hugues. “Si continuamos con nuestras emisiones [de gases de efecto invernadero] como si nada, no creo que la Barrera sobreviva”.

Los arrecifes cubren menos del 0,2% de la superficie de los océanos, pero albergan el 30% de las especies animales y vegetales marinas, protegiéndolas contra sus depredadores. Contribuyen además a la protección de las costas y la alimentación de los hombres.