Plan piloto beneficiará con cirugía costo cero a 17 pacientes con Parkinson en el sector público

La intervención destinada a la estimulación cerebral será realizada por un equipo médico multidisciplinario de la Universidad de Chile y que por medio de ella pretenden mejorar la calidad de vida de estas personas.

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Dentro de poco tiempo 17 personas que padecen el mal de Parkinson pasarán de una dura pesadilla a una realidad mucho más llevadera, porque serán sometidas a una operación que sin duda cambiará su calidad de vida.

Esto será posible gracias a un plan piloto que llevarán a cabo médicos de la Universidad de Chile y al convenio que lograron el Servicio de Salud O’Higgins y la Agrupación Amigos del Parkinson de San Vicente de Tagua Tagua con la intendencia regional, y que financiará más de $300 millones para costear los kit de electroestimulación para 14 pacientes de la región.

A eso se suma que el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) asumirá el costo de la intervención quirúrgica y equipos de otros tres del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA).

El neurocirujano David Aguirre y el electrofisiólogo Ramiro Zepeda, lideran el equipo multidisciplinario de la Facultad de Medicina de la Casa de Bello que comenzó en febrero pasado en el HCSBA la ejecución de un plan piloto para la intervención de este grupo de pacientes del sector público, quienes pasarán de los temblores, la dependencia y la movilidad reducida producto de la enfermedad, a tener una vida cercano a lo normal.

De esta manera neurólogos, neurocirujanos, anestesistas, fisiatras, neurofisiólogos, neuropsiquiatras, pediatras, nutriólogos y neurorradiólogos provenientes de ese centro asistencial, de los campus de la Facultad de Medicina Centro y Oriente de la Casa de Bello, la Unidad de Memoria y Psiquiatria del Hospital Salvador, el Servicio de Neurradiología del Instituto de Neurocirugía, el INTA y el Servicio de Salud de Rancagua, integran el equipo médico que en 2014 comenzó la realización de cirugías de estimulación cerebral profunda en el Hospital San Borja Arriarán, enfocadas en pacientes con distonía generalizada y Parkinson, y cuyo costo supera los $30 millones.

En enero de este año los pacientes con distonía (trastorno del tono y movimiento muscular) lograron la cobertura de esta intervención a través de la Ley Ricarte Soto gracias a esa experiencia que iniciaron los especialistas el 2014, quienes padecen Parkinson y son susceptibles de someterse a esta intervención, pero no tienen ninguna política pública que los ampare y solo pueden acceder a la cirugía pagando de sus propios bolsillos, o de la solidaridad de sus entornos.

Atendiendo a estas dificultades, el equipo médico liderado por los académicos, el comenzaron hace 4 años a buscar en distintas entidades y niveles financiamiento para estas cirugías, sin resultados positivos, pero paralelamente se dio esa posibilidad en la Región de O’Higgins se consiguió ese objetivo y en el HCSBA.

Y el piloto, que realizó su primera cirugía el pasado 12 de marzo, ya cambió la vida del primero de estos pacientes, Elmo González, de 56 años, quien fue diagnosticado con Parkinson en 2011 y cuya calidad de vida había mermado notoriamente durante esta década.

El segundo es Ricardo Carrasco, operado el 19 de marzo, y quien se trasladaba en silla de ruedas antes de la operación, caminó por su cuenta al día siguiente de ésta e incluso volvió a bailar, como no lo había hecho por más de diez años y el tercer paciente fue operado el pasado 2 de abril.

¿EN QUÉ CONSISTE LA OPERACIÓN?

Las cirugías de neuromodulación, consisten en la instalación de un implante neuronal en el cerebro, que actúan como estimuladores cerebrales profundos, para tratar síntomas neurológicos invalidantes de la enfermedad de Parkinson, como el temblor, la rigidez, el movimiento lento y los problemas para caminar.

Para ello se usa un dispositivo médico implantado quirúrgicamente operado por una batería llamado generador de pulsos interno—similar a un marcapasos cardíaco y aproximadamente del tamaño de un cronómetro—para enviar estimulación eléctrica a áreas específicas del cerebro que controlan el movimiento, bloqueando las señales nerviosas anormales que causan el temblor y los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

El generador de pulso, que es la batería que mantiene el sistema funcionando dura alrededor de 9 años. Finalizado ese período habría que cambiarla, sin la necesidad de una nueva cirugía cerebral, pues esta no se instala dentro del cerebro. No obstante, la batería cuesta alrededor de $18 millones.

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