El gobierno israelí rechazó los llamados internacionales a una investigación independiente tras la matanza de 16 manifestantes palestinos por disparos de soldados israelíes en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel.

El Estado hebreo se ha enfrentado a críticas de organizaciones de defensa de derechos humanos por la utilización de fuego real el pasado viernes, el día más sangriento en el conflicto israelo-palestino desde la guerra de 2014.

Los palestinos, además, han acusado a los soldados israelíes de disparar contra manifestantes que no representaban ninguna amenaza.

Tanto el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, como la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, han pedido una investigación “independiente y transparente” sobre esos hechos.

El sábado, Estados Unidos bloqueó un proyecto de declaración del Consejo de Seguridad de la ONU que instaba a la moderación y pedía una investigación de los enfrentamientos en la frontera de Israel con Gaza.

Este domingo, el papa Francisco se refirió a este conflicto, en su tradicional mensaje Urbi et Orbi desde el balcón de la basílica San Pedro.

“Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos”, pidió.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, felicitó el sábado al ejército de su país por haber “protegido las fronteras del país” tras esa manifestación del viernes.

El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, aseguró que esas protestas no fueron “el festival de Woodstock”.

Según Lieberman, los llamados a una investigación independiente son hipócritas, y este domingo reiteró su rechazo a dichas investigaciones.

“No habrá comisión de investigación” afirmó a la radio pública de Israel. “No habrá tal cosa aquí. No cooperaremos con ninguna comisión de investigación”, agregó.

Netanyahu también rechazó este domingo las “lecciones” del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que había calificado de “ataque inhumano” los hechos del viernes que causaron la muerte de 16 palestinos.

“El ejército más ético del mundo no necesita ninguna lección de moral de uno que bombardea a los civiles sin juicio desde hace años”, dijo Netanyahu en Twitter.

Poco después, Erdogan volvió el domingo a la carga y acusó a Netanyahu de ser un “terrorista”.

¡Eh, Netanyahu! ¡Eres un ocupante! Y estás en esas tierras como ocupante. Y al mismo tiempo eres un terrorista“, dijo el mandatario turco en un discurso en Adana, en el sur del país.

El viernes los soldados israelíes abrieron fuego contra los palestinos que se acercaron a la fortificada valla fronteriza entre la Franja de Gaza e Israel, habitualmente escenario de sangrientos disturbios.

Los militares israelíes alegaron que dispararon solamente cuando fue necesario, mientras “los alborotadores hacían rodar neumáticos en llamas y arrojaban bombas incendiarias y piedras a la valla de seguridad y a las tropas” israelíes, según indicó un portavoz militar, que estimó que hubo el viernes unos 30.000 manifestantes.

Fuentes militares israelíes adujeron también que hubo intentos de dañar la valla y de infiltrarse en territorio israelí.

La movilización de los gazatíes “no era una manifestación” sino una “actividad terrorista organizada” por Hamas, advirtió el general brigadier Ronen Manelis. Este movimiento islamista, que ha librado tres guerras contra Israel desde 2008, controla la Franja de Gaza.

Además de los 16 muertos, los enfrentamientos dejaron más de 1.400 heridos, 758 de ellos por disparos y el resto por balas de goma o inhalación de gases lacrimógenos, según el ministerio de Salud de Gaza.

No hubo víctimas o heridos del lado israelí.

La protesta palestina, que durará seis semanas con manifestaciones a lo largo de la valla de seguridad entre Gaza e Israel, fue convocada por la sociedad civil para exigir el “derecho de retorno” de los refugiados palestinos y denunciar el estricto bloqueo impuesto por Israel en Gaza.

Otro de los temas de enfrentamiento entre israelíes y palestinos es el estatus de Jerusalén, aún más desde que el presidente estadounidense Donald Trump decidiera reconocer la Ciudad Santa como capital de Israel y trasladar allí la embajada de Estados Unidos.