Crisis y renuncias en Carabineros: Escenario propicio para reestructuración profunda

A juicio del diputado Gonzalo Fuenzalida (RN) y del ex parlamentario Jaime Pilowsky (DC), la salida del general director de la institución Bruno Villalobos es una oportunidad para propiciar grandes cambios que impliquen mayor regulación, profesionalismo y recuperar la confianza de la ciudadanía.

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La agudización de la crisis al interior de Carabineros con el mega fraude al fisco y las pruebas falsas de la Operación Huracán que gatillaron la salida su hasta el lunes general director, Bruno Villalobos, agilizaría una transformación profunda en la institución que tanto prestigio ha perdido en los últimos meses.

Así lo considera el ex presidente de la comisión investigadora del desfalco en la institución de $26.500 millones que indaga la justicia y que ya tiene varios formalizados, Jaime Piloswsky, quien señaló a La Nación que “resulta fundamental que se realice una profunda reestructuración en Carabineros, espero que se inicie en los primeros meses de gobierno, luego de un diálogo con todos los sectores políticos”.

En opinión del ex legislador DC, no tiene explicación que el gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet no lo hubiese destituido. “En el fútbol bastan dos tarjetas amarillas para poner una roja. No hubo voluntad ni liderazgo para tomar esa decisión”, considerando los hechos señalados, las vacaciones que de todas formas se tomó Villalobos en medio de la crisis, a los que se suma la indagatoria judicial por gastos reservados contra el también ex jefe de la policía uniformada, Eduardo Gordon.

“Son demasiadas situaciones que reflejan laxitud ética al interior de la institución y la falta de los debidos controles”, enfatizó a este medio, recalcando que las reformas en el área deben apuntar no sólo aspectos administrativos y operativos sino, esencialmente, a un mayor control y supervisión del poder civil sobre una institución que, en opinión, goza de una excesiva autonomía.

Pilowsky acotó que una de las principales áreas de reorganización debe ser precisamente la de Inteligencia que debe ser profesionalizada y complementada con formación valórica.

Por último, existe la necesidad y urgencia de reformas en el ámbito de la inteligencia y de la Ley Antiterrorista. Se trata de modificaciones que son parte de una política de Estado, por lo que nadie debe restarse ni tampoco imponer sus criterios y menos darse “gustos personales”. Se requiere un acuerdo amplio en la materia.

SEÑAL POTENTE DE TRANSPARENCIA

Consultado por el tema, el diputado de Renovación Nacional, Gonzalo Fuenzalida, recalcó a La Nación que la renuncia de Villalobos se da también en “un contexto de cambios que se estaban haciendo en la institución y en los que él no encajaba pero se mantenían en el gobierno anterior porque no había voluntad de ningún cambio en la institución, solamente era surfear la ola y que pasara el tema”.

Al respecto enfatizó que en este escenario al que también se suma la renuncia del jefe de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipolcar), general Gonzalo Blu, el Presidente Sebastián Piñera da una señal significativa en cuanto a que “no puede haber nada cuestionable en el ámbito público, los ciudadanos ya están cansados de sentir que las cosas se arreglan entre cuatro paredes y que hay  beneficio mutuo de las partes”.

El legislador oficialista sostuvo que “lo que no quieren los chilenos hoy son señales, quieren cambios concretos y que las policías cumplan un rol institucional de seguridad y orden y sean eficientes y eficaces y la gente que sufre la delincuencia reciba atención y que se persigan los delitos de la mando con la fiscalía”, concluyó.

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