Sondeos de Bachelet sobre Caval mostraron “rabia”, “vergüenza” y “decepción”

Aunque el entorno de la ex Presidenta nunca quiso admitir el real impacto que tuvo en su imagen el caso que involucra a su hijo y nuera, el gobierno realizó encuestas y focus group para medirlo y cuyos resultados no fueron nada alentadores.

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La indignación que provocó en la ciudadanía el Caso Caval y la serie de acciones erráticas del gobierno al respecto no sólo quedó en el sentir y la memoria de la gente, sino registrada en tres estudios de opinión que revelaron la molestia y el pensamiento acerca de todo lo que engloba este episodio que pese al cambio de administración, aún no ha concluido.

Así se desprende de los sondeos que en distinto formato midieron el pulso del episodio más amargo que le tocó vivir a la entonces Presidenta Michelle Bachelet en febrero de 2015, cuando todavía no cumplía un año de su segundo período de gestión.

Uno de ellos señala como los sentimientos más potentes “rabia”, “vergüenza” y “decepción”, respecto del proceder de Sebastián Dávalos y Natalia Gompagnon en la adquisición del crédito por $6.500 millones otorgado por el Banco de Chile al hijo y nuera de la ahora ex gobernante, tras un encuentro con el dueño y vicepresidente de la entidad bancaria, Andrónico Luksic.

Dicho monto fue utilizado por la firma Caval, de la que era socia la mujer de Dávalos con Mauricio Valero, para comprar unos terrenos en Machalí, Región de O’ Higgins, y que fueron vendidos por más de $9.000 millones bajo la promesa de que cambiaría la categoría del suelo de éstos de rural a urbano, y que no fue posible realizar pese a que hubo intentos coordinados con funcionarios municipales de Rancagua.

Según consigna El Mercurio, frente a la pregunta: “Antes que se conociera el caso Caval por la prensa, ¿cuán informada o poco informada cree usted que estaba la Presidenta Bachelet sobre los negocios de su hijo?”, un 35% contestó que la Mandataria “”sabía del negocio con detalles”.

Posteriormente se realizó otro estudio en febrero de 2016, donde la desaprobación del manejo de los hechos por parte Bachelet alcanzó el 71%, considerando que arguyó que se enteró por la prensa del hecho, que no viajó inmediatamente desde su residencia de veraneo en Caburgua porque su entonces ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, le aconsejó que no lo hiciera, su reacción días después de la publicación de la Revista Qué Pasa sobre el caso y la tardía renuncia de su hijo a la dirección sociocultural de la Presidencia.

Otra modalidad de captar la percepción de los chilenos fue un focus group donde, por ejemplo, se muestra una foto de Dávalos y el enunciado “Falta de integridad moral” acompañada de  “errores asociados al entorno familiar se perciben además como faltas que producen marcas indelebles en la imagen de la Presidenta”.

Allí las respuestas fueron: “en la práctica, uno empieza a ver de a poco; primero hay problemas de integridad al interior del Gobierno, con el caso del hijo mismo, con el ministro de Interior pasado, (Rodrigo) Peñailillo, y después vamos viendo que muchos de esos proyectos que tenía Michelle Bachelet en su programa no se empiezan a cumplir”, comentó un participante del estudio.

A ello el consultado añadió que a la ex jefa de Estado “la cagada con el hijo le va a pesar toda la vida, no se la va a sacar nunca de encima”.

Los tres estudios fueron publicados en la página de la Secretaría General de Gobierno momentos antes del cambio de mando bajo el rótulo de las de encuestas elaboradas a petición de la Mandataria durante el periodo 2014-2018.

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