Día Mundial del Glaucoma: Más de 160 mil chilenos no saben que padecen la enfermedad

Este defecto visual es la segunda causa de ceguera en el mundo, mientras que su daño es irreversible y en la mayoría de los casos podría ser evitable con una detección temprana.

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El 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma, también conocido como la “ceguera silenciosa”, una enfermedad ocular que no presentan síntomas o molestias evidentes y cuyo progreso es silencioso y progresivo.

Según cifras de la Sociedad Chilena de Oftalmología, actualmente existen 180 mil personas que padecen este mal en nuestro país, mientras que a nivel mundial se proyecta que más de 80 millones podrían verse afectados en 2020 en todo el mundo.

El glaucoma se asocia principalmente al aumento gradual de la presión dentro del globo ocular, afectando el nervio óptico del ojo. En la mayoría de los casos la detección ocurre cuando las fibras nerviosas se han perdido y el defecto en el campo visual ya está avanzado e irreversible, pudiendo provocar con el tiempo ceguera parcial o total.

Al respecto, José Pablo Pérez, experto óptico de Rodenstock, advierte que “el 90%  de los casos donde se manifiesta ceguera provocada por glaucoma podría evitarse mediante la detección temprana y los cuidados adecuados, por ello es importante que todas las personas mayores de 40 años comiencen a realizarse chequeos a la vista una vez al año, ya que no sólo afecta a la tercera edad”.

Mientras el glaucoma primario de ángulo abierto (el 90% de los casos) suele aparecer entre los mayores de 55 años, los diabéticos o los miopes, el llamado de ángulo cerrado (crónico o simple) es menos frecuente, siendo las personas que superan los 50 años quienes tienen más riesgo de padecerlo.

El experto de Rodenstock asegura que es importante realizar exámenes oftalmológicos periódicos, ya que la detección temprana es clave.  “las gotas medicinales es la forma más común para enfrentar la enfermedad reduciendo la presión del ojo, logrando aminorar la producción de humor acuoso y mejorando el flujo a través del ángulo de drenaje”.

La cirugía, en tanto, es necesaria solo para algunos pacientes. “La mayoría de los tratamientos están dirigidos a controlar la enfermedad, pero debemos tener en cuenta que el daño del glaucoma es irreversible y todos los tratamientos se orientarán a frenar su progresión, ralentizando el deterioro progresivo del nervio óptico y la pérdida del campo visual”, explica José Pablo Pérez.