Fiscal detalló la confesión del marido de Concepción Arregui

Entre otro detalles, el acusado confesó la manera en que llevo el cuerpo de Arregui al centro del lago en que hizo desaparecer el cadáver.

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El fiscal Gonzalo Nazar, quien está a cargo de la búsqueda de Concepción Arregui, la chilena desaparecida en Mendoza, detalló la confesión de que hizo la pareja de la mujer, Roberto Aduano, respecto de la manera en que supuestamente cometió el asesinato.

Aduano (70) confesó hace algunos días ante la Policía el asesinato de la prima de la actriz Carolina Arregui, quien residía hace 5 años en Luján de Cuyo, Argentina y cuyo paradero se desconoce desde el 5 de febrero pasado.

En un punto de prensa, el procurador adjunto comentó que el preunto asesino “está imputado por el delito de homicidio calificado”, por lo que fue trasladado este viernes a la Penitenciaría de la ciudad de Mendoza.

Según el persecutor trasandino, el hombre manifestó “que le habría efectuado un disparo” a Arregui, “antes de arribar al lago” de Potrerillos, localidad ubicada en la Cordillera de Los Andes, aunque se desconoce el lugar exacto en que gatilló el arma.

Luego, Audano “habría usado un gomón” (un bote inflable o zódiac) para llegar al centro del dique, lugar “donde él habría nadado trasladando el cuerpo. Luego, habría cortado la cuerda con la cual sujetaba el cuerpo y con un balde o valiéndose de un balde, previamente lleno con cemento o piedras, deja caer el cuerpo (hasta las profundidades) y él retorna” a la orilla.

“Él ha manifestado de qué manera pudo trasladar el cuerpo al centro del dique con una versión que a priori se presenta como lógica, con lo cual, y a falta de otras pruebas, no tendríamos por qué sospechar de la intervención de otras personas”, detalló Nazar.

MANCHAS DE SANGRE EN LA CAMIONETA DE AUDANO

En cuanto a las evidencias del presunto crimen, el fiscal confirmó “la presencia de manchas hemáticas (de sangre) en la camioneta que él (Roberto Audano) utiliza, correspondientes a Concepción”.

También hay “una prueba objetiva por excelencia que es la georreferencia o geolocalización del teléfono celular de esta persona, que habría registrado un tiempo aproximado de cuatro horas en la zona donde habría dejado el cuerpo para la fecha en cuestión”.

El fiscal señaló que “no se ha encontrado el arma homicida, pero esta persona (Audano) tenía armas registradas a su nombre, las cuales están siendo analizadas”.

Sobre los motivos de Audano para cometer el homicidio, el persecutor dijo que “no ha manifestado, no ha hecho saber, cuál habría sido el móvil o el motivo que lo habrían llevado a esto”, aunque “es posible que sea un tema de dinero”, inquirió.

Además, explicó que se ha catalogado el crimen como “homicidio calificado” y no como femicidio porque, si bien la relación de pareja ya está acreditada, no lo está “por lo menos hasta ahora -y esto no quiere decir que en lo sucesivo puede haberse modificado- (…) que la haya asesinado por el hecho de ser mujer o al amparo de una relación de superioridad varón-mujer”.