De la tutela a los derechos de la niñez

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  • Por María Estela Ortiz Rojas, Secretaria Ejecutiva Consejo Nacional de la Infancia

La Convención sobre los Derechos del Niño, suscrita por Chile hace más de un cuarto de siglo, nos propone un cambio sustantivo que consiste en abandonar la vieja doctrina tutelar para pasar a un paradigma en que se reconoce al niño como legítimo titular de derechos, capaz de ejercerlos autónomamente, conforme con el desarrollo de sus facultades.

A partir de la Convención entendemos que el interés superior del niño, un principio de larga data, no es la opinión de un adulto sobre lo que es más conveniente para el niño, sino el respeto y satisfacción del conjunto de sus derechos. El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ha entendido que opera como un derecho en sí mismo, como una norma interpretativa y como un principio en todos los procedimientos que afecten a un niño o a un conjunto de niños.

Los cuatro principios fundamentales que iluminan el paradigma de derechos y permiten reconocer al niño como un verdadero sujeto y no como un simple objeto de protección, son la no discriminación arbitraria, el respeto al derecho a la vida y el desarrollo del niño/a y el derecho a ser escuchado en todos los asuntos que le conciernan o le interesen.

Desde inicios de los años 90’, período en que se ratificó la Convención, el Estado de Chile ha realizado importantes avances en la implementación de esta nueva manera de entender a la niñez. Es importante mencionar la igualdad filiativa de los hijos; la justicia especializada en materias de familia; las normas sobre violencia intrafamiliar; la legislación sobre responsabilidad penal adolescente; la ratificación de los protocolos facultativos de la Convención; la extensión del permiso post natal; y la creación del Subsistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo, entre muchos otros.

Este gobierno también ha dado pasos decisivos en la dirección de crear un sistema de garantías de derechos de la niñez. Ese es el sentido que tiene la Subsecretaría de la Niñez que, desde el Ministerio de Desarrollo Social, impulsará políticas en la materia; y de la nueva Defensoría de los Derechos de la Niñez, que vigilará, con plena autonomía del Ejecutivo o de cualquier otra autoridad pública, el funcionamiento del sistema y el Estado de los derechos de los niños en el país. También con ese sentido se propuso una ley marco, que ha llegado a su segundo trámite constitucional.

El nuevo paradigma exige un cambio cultural, que va mucho más allá de la legislación. En materia de derechos de la niñez, el interés superior del niño, entendido como la satisfacción del conjunto de sus derechos, debe ser el norte que oriente la acción de la familia, de las organizaciones de la sociedad civil y de todas y cada una de las autoridades del Estado. Hemos avanzado, pero aún queda trabajo para consagrar un sistema integral de garantías de derechos de la niñez en el país, tal y como se establece en la Política Nacional de Niñez y Adolescencia 2015 – 2025. Confío en que todos, cada uno desde sus convicciones y unidos en un mismo esfuerzo, aportaremos a crear un Nuevo Trato con la Niñez.

 

 

 

 

  • María Estela Ortiz Rojas
    Secretaria Ejecutiva Consejo Nacional de la Infancia