Partidos de la Nueva Mayoría deben forjar su identidad si quieren nuevas alianzas

La Nación conversó con los analistas políticos Mauricio Morales y Marco Moreno sobre el futuro de la coalición oficialista que expira como pacto programático este 11 de marzo con la salida del gobierno de Michelle Bachelet y sus colaboradores, coincidiendo que no este bloque no da para más.

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Aunque hace un par de meses que quedó claro que la Nueva Mayoría desaparecerá como alianza este domingo cuando el Presidente electo, Sebastián Piñera, asuma el gobierno junto a su gabinete, la travesía que deberán realizar las colectividades que pasarán a ser oposición no será fácil.

En eso coinciden el director Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, y el decano de la facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central, Marco Moreno, quienes consultados por La Nación, sostuvieron que no se les viene un escenario fácil.

“No los veo en una alianza. En primer lugar porque están derrotados política y moralmente tras la elección de 2017; no han hecho el duelo porque éste comienza a partir del 11 de marzo cuando formalmente abandonan el gobierno. Entonces, va a haber recriminaciones, críticas, disputas, divisiones. Vamos a tener un 2018 con una oposición muy enredada donde no veo claridad para enfrentar ese rol, sino más bien la veo fragmentada”, subrayó Marco Moreno.

El académico recalcó que son los partidos con identidad son los que pueden tener poder electoral, y por ello durante este año y parte del 2019 “va a ser difícil pensar en la estructuración de un pacto electoral, porque los partidos van a intentar jugar a ser identificados como entidades propias frente a los ciudadanos”.

Indicó que obstante los acuerdos administrativos a los que puedan llegar las tiendas de centroizquierda por las presidencias de la Cámara y del Senado, éstas deben seguir cuatro pasos para eventualmente lograr una coalición o pacto programático.

“Primero, recuperar la vocación de mayoría que la derrota les arrebató. Segundo, tiene que perfilar un proyecto de país porque no lo tiene ya que lo que presentó con Bachelet fue derrotado, más allá de las reformas estructurales. Tercero, tener claro lo que Chile quiere para que después el país tenga claro lo que la izquierda quiere, y cuáles son las aspiraciones de los chilenos y, cuarto, hay que dejarse de pequeñeces y batallas que no conducen a nada como lo que pasa entre la DC y el PC que demandan esfuerzo político y a la gente no le interesa”.

En opinión del experto, el Frente Amplio no entraría en ese juego, puesto que su discurso es el de marcar la diferencia respecto de lo que fue la Nueva Mayoría para no asociarse a ella, pese a los intentos del Partido Comunista por conquistar al conglomerado que sacó 10 diputados y un senador y a que la DC por su lado se perfilaría como partido bisagra para articular acuerdos con el Gobierno de turno.

¿RENACER DE LA CONCERTACIÓN?

No obstante compartir con la opinión de su par en cuanto a que “el destino de la Nueva Mayoría es la muerte e incertidumbre” y que “no hay ninguna otra posibilidad dado que el pacto compuesto por la DC, PS, PPD, PR, PC, IC y MAS”, Mauricio Morales es más optimista de lo que pueda ocurrir en el Parlamento.

“Si uno contabiliza los liderazgos que hay en el PS, PPD, PR y DC no hay ninguno, y por tanto, es una oposición acéfala, desorganizada y además con fuertes conflictos programáticos, habría que partir por generar un programa común con el fin de no producir lo anterior”.

“No sabemos cuántas oposiciones van a haber en el Congreso, ya que una pueden ser: una de la DC sola; otra la del PS, con el PPD y el Partido Radical, otra del Partido Comunista y otra del Frente Amplio y por tanto, en el próximo gobierno tendríamos al menos tres tipos de oposición en una primera etapa”.

En una segunda etapa, precisa, “no descarto que se vuelva a reunir la antigua Concertación, es decir DC, PS, PPD y PR, dado que el PC ya decidió cruzar la frontera de la izquierda para firmar pacto con el Frente Amplio.

“Pasó a ser una coalición de pantalones largos y la obliga a hacer política dentro del Congreso, que implica negociar con otros partidos como el de la ex Nueva Mayoría, porque de lo contrario estaría allanado desde ya el triunfo de la derecha para 2020, hay que recordar que ese año hay elecciones municipales y de gobernadores y por eso si no se ponen de acuerdo en un candidato las 16 regiones quedarán en manos de la derecha”, advirtió.

En dicho contexto, subraya el académico de la Universidad de Talca, es posible que se aísle a la DC, porque el PS no va la va a pensar dos veces para hacerlo para formar una alianza con el PPD, PR, PC y el Frente Amplio, haría que el PS sea el partido más grande en la coalición. Se sentiría mejor ahí que con los partidos de la ex Concertación.

“No lo pensaría un segundo y eso traería como consecuencia que la DC comience a explorar otro tipo de coaliciones, sobre todo si el gobierno de Piñera termina mal, si RN se siente maltratada al interior del pacto, es posible que se alíen o con Evopoli. La DC no pude sobrevivir sin un pacto”.

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