Respaldan captura de salmones fugados de instalaciones de salmonicultura

Los salmones carecen de depredadores naturales, por lo mismo significan un riesgo cuando se escapan de las zonas de crianza.

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En Chile, el 100% de la existencia de salmones proviene de actividades de acuicultura: alevinaje y esmoltificación en lagos y ríos (salmones juveniles) y engorda en centros de mar (balsas-jaulas). Es decir, se trata de una especie exótica, que proviene del cultivo de ovas importadas y no de una especie nativa.

De acuerdo a lo señalado por el Comité Nacional pro Defensa de la Fauna y Flora (Codeff), los salmones son especies carnívoras que se alimentan de otros peces para poder sobrevivir. Por ello, las fugas de salmones desde centros de cultivo, especialmente ubicados en el mar de la Patagonia, son particularmente graves, pues no existen depredadores naturales para controlar el tamaño poblacional del salmón fugado, y los lobos marinos, que cumplen ese rol, han sido perseguidos y asesinados por los empleados de las empresas salmoneras que ocuparon el hábitat natural de los lobos.

Ante esta grave situación, el pasado 19 de febrero Codeff y otras organizaciones sociales y personas particulares se sumaron a la iniciativa del diputado Juan Morano, para que se levante la prohibición arbitraria de captura de especies salmonídeas que escapan accidental o intencionalmente desde sus estructuras de cultivo, como una forma de mitigar los efectos degradantes e incluso riesgosos para la salud humana que causan estas especies introducidas en los mares, ríos y lagos de la Patagonia chilena.

Según el biólogo marino Héctor Kol del programa marino de Codeff Aysén, en Chile, las fugas de salmónidos por inoperancia en el transporte de alevines (juveniles) se remontan al menos desde el año 1991, cuando la barcaza “Bahía Pumalín” se hundió en la bahía de Calbuco, provocando la fuga de su cargamento de alevines de salmónidos que transportaba con dirección a Chaitén.

Con posterioridad y durante 20 años, millones de ejemplares han escapado de sus estructuras de cultivo por destrozos en las balsas-jaulas, causado principalmente por temporales o por liberación intencionada de ejemplares que realizan las empresas salmoneras por razones sanitarias o económicas.