En la Antártica ya se registraron altas temperaturas marinas esperadas en 100 años

El estudio fue realizado por investigadores del Instituto Antártico Chile (INACH) frente a la isla Doumer.

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Investigadores realizaban estudios del impacto del cambio climático en las esponjas antárticas, pero fueron sorprendidos por un hallazgo al medir las temperaturas del mar frente a la isla Doumer. Registraron temperaturas que se esperaban en 100 años más según los pronósticos del calentamiento global.

Este es el tercer año que los investigadores del Instituto Antártico Chile (INACH) hacen campaña de terreno en la base Yelcho, en la isla Doumer, en el marco de un proyecto financiado por Fondecyt y dirigido por el biólogo marino César Cárdenas.

“En el verano del 2017 remuestreamos estos sectores y recuperamos los sensores que estuvieron bajo el agua por 12 meses a 10 y 20 metros y encontramos aumentos significativos de la temperatura del agua a corto plazo, registrándose temperaturas de verano que llegaron a 3 ºC, siendo que estas temperaturas se encuentran pronosticadas aproximadamente para el año 2100 por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)”, comentó Cárdenas. Los datos obtenidos también indican importantes variaciones a corto plazo durante la temporada, en un ambiente que siempre se ha considerado como de los más estables del planeta.

En los estudios de efectos del cambio climático en organismos marinos, estos son expuestos a temperaturas de 3 y 5 ºC. En temporadas estivales anteriores, se han encontrado en el mismo sector temperaturas de 1.2 y 1.6 ºC, siendo ese el rango de la temperatura promedio para un verano normal.

EFECTOS DEL CALENTAMIENTO EN LOS ORGANISMO

Los científicos nacionales buscan entender este aumento de la temperatura en el mar y las posibles consecuencias para el ecosistema. Existen varios estudios que prueban con distintos organismos sometidos a estrés, que dan luces de si un animal es capaz de aclimatarse o no. “Justamente es lo que hicimos esta temporada con esponjas del género Isodictya que fueron sometidas en laboratorio a 3 y 6 °C y en las cuales evaluaremos su capacidad fisiológica de responder a estos aumentos de temperatura caracterizando los diferentes genes de estrés que expresa esta especie en particular”, dice el especialista doctorado en Biología Marina, en la Victoria University of Wellington, Nueva Zelandia.

Los investigadores han dejado sensores y recolectado las esponjas del sector por tres años consecutivos. Ahora, los científicos quieren observar la reacción de un mismo organismo (esponjas que fueron marcadas y muestreadas a 10 metros de profundidad en años consecutivos) a distintas temperaturas para determinar si las especies marinas podrán sobrevivir o no, en estos escenarios que en algunos casos ya son reales.

A las esponjas marcadas por el equipo científico, se les extraerá una muestra de tejido para posteriormente secuenciar el ADN de la comunidad bacteriana asociada, observando si existe algún cambio en la composición de esta comunidad en relación al año más cálido.

En la campaña actual, se están colocando nuevos sensores de temperatura para ser recuperados el próximo verano y ver si nuevamente se registran las elevadas temperaturas.

Una parte de los resultados de este proyecto fue publicada recientemente por Cárdenas, Marcelo González y Pamela Santibáñez, investigadores pertenecientes al Departamento Científico del INACH, en la revista PeerJ.