En esta mesa caben todos: locales de cocina pluralista para este verano

A celiacos, veganos, diabéticos y vegetarianos les cuesta encontrar restaurantes o bares donde puedan consumir sin sufrimiento.

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Muchas veces los planes de amigos o familias quedan frustrados porque alguno de los miembros del grupo tiene necesidades alimenticias especiales. Suele ocurrir que alguno de ellos sea vegano o celiaco y no pueden asistir a todos los restaurantes como el resto del conjunto porque no encuentran opciones para alimentarse.

Para ellos existen los locales pluralistas, los que permiten que distintos tipos de comensales puedan sentarse en la misma mesa, respetando la diversidad de los menús que se les antoja (o pueden) comer a cada uno.

Además, respetan los requerimientos de cocina que necesitan los comensales con alergias alimenticias, como la alergia al gluten o la intolerancia a la lactosa. Otros ofrecen alternativas para la comida rápida.

Algunos locales locales pluralistas que pueden visitar son:

El Huerto de Jazmín

Pío Nono 19 y 23, Recoleta. Ubicado en pleno Barrio Bellavista, el restaurant verde abrió sus puertas hace un par de meses.

El Huerto de Jazmín es una opción a los negocios de comida chatarra, con precios que le pueden hacer la competencia directa. El menú tiene una elaboración en pos de lo saludable y con opciones para distintos tipos de alimentación, siempre es vegetariano y dos o tres veces a la semana vegano.

“Cuando llegamos al barrio éramos la opción verde y todos decían ahí venden ensaladas, de a poco comenzó a entrar gente y se ha ido corriendo la voz. Lo que se conversa en general es que somos la única opción en esta línea dentro del barrio.  Eso ha sido bueno, los comensales lo agradecen”, dice Nicole Barraza, chef ejecutiva de El Huerto de Jazmín.

Para Barraza, los comensales con requerimientos alimenticios especiales son bienvenidos en El Huerto de Jazmín, pues el 50% de ellos tienen alguna característica médica específica que le impide comer en cualquier lugar.

La comida libre de carne no es el único enfoque del local “consideramos otras situaciones determinantes a la hora  de comer, por ejemplo, una persona que tienen celiaquía puede venir a comer acá. Tenemos varios clientes que son de la casa y hay varios de ellos que son celiacos. Vienen personas con alergias alimentarias a las nueces, a la caseína, a la lactosa, hay menú para todos”, señala la chef.

Elaboran pastelería diferenciada “hoy en día el 50 ó 60% de la carta de pastelería son productos sin azúcar refinada. Los clientes con diabetes pueden comer un trozo de torta endulzado con hojas de stevia” comenta Barraza.

Pepperland bar

Santa Isabel 0261, Providencia.

Pepperland es un bar enfocado a la cerveza, con más de 18 tipos de la bebida. Para celiacos cuentan con cerveza libre de gluten, pues es en base a la quínoa. La propuesta del bar respecto a la comida es que esta sea saludable. El precio del menú diario es de $3.900. La carta nocturna es vegetariana con opción a vegana.

Evitan el uso de harinas blancas y productos refinados. Algunas preparaciones llevan huevo, pero el queso que utilizan es vegano, “no tenemos lácteos en ninguna de las preparaciones del local”, dice Paula Cornejo, administradora de Pepperland.

Sobre el público que asiste al local, Cornejo señala que “hay de todas las edades, oficinistas, gente que trabaja, en el horario de bar gente que viene a carretear, todo tipo de público”. Esto porque mantienen abierto hasta las 2 y media de la mañana.

La administradora también se refirió a los clientes que comen carne y  se enfrentan al menú del local “cuando prueban las hamburguesas no extrañan la carne, porque dentro de todo es un producto bien armadito”.

Shakti

Avenida Italia 1568, galería El Delirio, Ñuñoa.

El restaurant es un pequeño bistró en el barrio Italia que se dedica a la comida vegana y vegetariana. Resalta el chef Leandro Vicencio que las preparaciones son muy frescas, “todo se hace en el día y todo se hace aquí mismo. No ocupamos ningún congelado ni ningún tercerizado, hasta el pan se hace aquí mismo”. El servicio es a la carta y los precios varían entre los $5.500 y los $8.500.

Sobre los comensales que tienen necesidades alimenticias especiales, el 50% de los clientes son o celiacos o con problemas de alergias alimentarias. Vicencio hace énfasis en la pluralidad de las preparaciones enfocadas a los clientes “nosotros hacemos comida inclusiva. La mitad de la carta es sin gluten y el restaurant es libre de soya, también libre de cualquier proteína animal, entonces es muy inclusivo para todas las alergias”.

Además, cuentan con pastelería libre de lactosa y libre de azúcar, por lo que los clientes con diabetes pueden degustar las preparaciones dulces sin arriesgar su salud.

Sobre la manera en que el local se integra en el barrio, señala Vicencio que “el restaurant calza perfecto en el barrio Italia porque son puros restaurantes que son específicos de algo, o de pastas o comida peruana, etc. todos tienen algo específico y nosotros somos lo veganos de ahí”.

El chef recomienda probar los platos del día, que se cocinan con productos frescos comprados en el mercado, “el plato del día siempre es el más rico de todos”, indica.

Manatí

Av. José Pedro Alessandri 97, Ñuñoa. El restaurant lleva cerca de un año y medio abierto,  cuenta con delivery.

Manatí es una sanguchería vegetariana,  con opción de productos veganos, todo en porciones abundantes. Ofrecen cervezas, postres y jugos. El queso y la mayonesa de las preparaciones pueden ser veganos. Actualmente están trabajando para incluir opciones para celiacos y diabéticos. Entre otras cosas ofrecen la primera cerveza orgánica hecha en Chile.

El dueño de Manatí, Alejandro Arce, señala que quieren “ofrecerle al vegetariano y al vegano la oportunidad de chanchear”. Comer de manera abundante es vital para la pareja fundadora de Manatí, quienes señalan “no es que nosotros queramos fomentar la comida no saludable, pero detestamos como vegetarianos  que en el mercado haya una demanda no cubierta, porque en general los restaurantes vegetarianos tienden a tener la visión de la comida saludable o light. Nosotros vamos un poco contra eso y ofrecemos la cerveza con la hamburguesa, la hamburguesa grandota con papas fritas”.

Una de sus preparaciones destacadas lleva un champiñón gigante al que le quitan el tallo, lo apanan y lo ponen dentro de un sándwich, emulando una hamburguesa. Se acompaña con queso, cebolla caramelizada, mayonesa, tomate y palta. Otras preparaciones incluyen palmitos, fondos de alcachofas, o hamburguesas de quínoa y ají.

El local se ubica cerca de la Plaza de Ñuñoa y se integra bien con el barrio, con un público que ronda los 30 años. Arce recomienda el local de la siguiente manera “si tienen ganas de repente de chanchear con una cerveza y no saben dónde ir, aquí son bienvenidos. Queremos extender la invitación a todos, carnívoros o vegetarianos, incluso los más acérrimos quedan satisfechos porque los sándwich son grandes”.