Papa explicó por qué decidió casar a una pareja en pleno vuelo en Chile

Además, manifestó sentirse contento con su visita a nuestro país, a pesar de las críticas que la calificaron como un fracaso por el poco entusiasmo de la gente.

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El Papa Francisco defendió este lunes su gesto de casar a una pareja de tripulantes del avión en el que viajaba a Iquique en su viaje a Chile dado que la Iglesia limita el tipo de lugares donde se puede celebrar una boda u obliga a seguir largos cursos matrimoniales.

La boda de los dos asistentes de vuelo chilenos de la compañía Latam fue el argumento de una de las preguntas de la rueda de prensa a bordo del avión en el que regresaba de su viaje a Chile y Perú.

“¿Se imaginan cruceros donde se celebran matrimonios?”, bromeó Francisco y añadió que un periodista le había llamado “loco” por hacer estas cosas.

El Derecho Canónico establece que quien oficie un matrimonio católico debe hacerlo en una iglesia parroquial o en “un lugar conveniente” si existe una autorización del Ordinario del lugar o del párroco.

Explicó que fue algo simple que hablaron durante el vuelo, que la pareja le explicó que estaban casados por el civil y que tenían programado el matrimonio por la iglesia en 2010, pero el terremoto del 27 de febrero derrumbó el templo y que después, por circunstancias de la vida y la llegada de las dos hijas, lo fueron dejando.

Francisco defendió que no fue algo precipitado, pues “les interrogué un poco y las respuestas eran claras”, sabían que esto era “para toda la vida” y le garantizaron que habían hecho un curso prematrimonial.

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, afirmó y entonces tras considerar “que estaban preparados y después de que hicieron el sacramento de la penitencia, los casé”, contó.

FELIZ CON LA VISITA A CHILE

El Pontífice aseguró también que salió “contento” de su visita a Chile y que no esperaba ver tanta gente en las calles, pese a los comentarios procedentes de algunos sectores que la calificaron de fracaso.

Desde algunos sectores se calificó de fracaso la visita del Papa a Chile por la poca asistencia de gente a las ceremonias y las continuas protestas y detenciones que se produjeron en esos días.

La visita estuvo marcada por el caso de Juan Barros, acusado por algunas víctimas de encubrir al sacerdote Fernando Karadima, condenado por abusos sexuales, y que piden su destitución como obispo de Osorno, cargo que le otorgó Francisco en 2015.

“Yo de Chile me vine contento” y agregó que la experiencia fue “muy fuerte y gratificante”.

“Yo no esperaba tanta gente en la calle”, afirmó el Pontífice, que bromeó diciendo: “Y no les pagamos la entrada”.

Consideró que la “espontaneidad en Chile fue muy bonita y que incluso en Iquique, que no lo esperaba, fue mucha gente, al igual que Temuco y en Santiago”.

“Las calles de Santiago hablaban por sí mismas”, destacó Francisco, que pidió a los periodistas “que fueran a los hechos concretos” a la hora de informar.

Rechazó la idea de que ha dejado un Chile dividido aunque agregó que quizá el caso del obispo Juan Barros “podría ser la causa”.