Día mundial contra la Lepra: Entre la enfermedad y el estigma

En América se han detectado unos 34 mil casos en los últimos 10 años.

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La Lepra es una enfermedad que ha acompañado a la humanidad desde antes de Cristo, hay reportes de ella en el Antiguo Testamento y en hallazgos arqueológicos en Mesopotamia. Otras fuentes señalan que Alejandro Magno la habría llevado de la India a Egipto. El día mundial de la lepra se conmemora el último domingo de enero.

Famosa por producir pústulas dolorosas, escaras malolientes, ceguera e insensibilidad que conduce a la amputación de los miembros. Un mal temido y combatido en el mundo entero y lleva a la estigmatización de los enfermos, aunque ha disminuido con el tiempo, así como el número de personas que la padecen.

La Madre Teresa de Calcuta ayudó en la lucha contra la enfermedad, estableciendo casas para las víctimas. La Princesa Diana de Gales también apoyó la causa, tocando enfermos en público, ayudando a visibilizar la condición.

Patricia Toledo, directora de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, explica que “es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria Mycobacterium Leprae, puede afectar causando lesiones de piel, nervios periféricos, mucosas, vías respiratorias”.

Es una enfermedad que cuesta mucho que se transmita, no es muy contagiosa”, clarifica la experta, agregando que “la bacteria es hábil en términos ambientales, es de difícil diagnóstico“. Pero, aunque a muchos les sorprenda “es curable en las primeras etapas”.

Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Lepra es una enfermedad curable. Si se trata en las primeras fases, se puede evitar la discapacidad. Para su transmisión requiere de contacto prolongado con mucosas o segregaciones de un afectado, por lo que, de manera contraria al pensamiento común, no basta un solo contacto para el contagio.

El tratamiento es un conjunción de tres fármacos que se conoce TMM. Distintas organizaciones se encargan de financiar vacunas gratuitas que son distribuidas a los pacientes.

Señala la OMS que la eliminación de la Lepra como problema de salud pública se logró en todo el mundo en 2000, es decir, hay una prevalencia registrada de menos de 1 caso por cada 10.000 habitantes. Esto no quiere decir que la enfermedad ha dejado de existir. A lo largo de los últimos 20 años se han tratado con TMM más de 16 millones de pacientes con lepra.

No es una enfermedad común en Chile

La docente Patricia Toledo señala que “por temas ambientales esta es una enfermedad que no es común en Chile. Entiendo que hasta este minuto nunca ha habido reportes de pacientes endémicos, siempre han sido reportes de casos extranjeros o pacientes que han viajado y han estado en periodos prolongados afuera”.

Sobre antecedentes históricos de la enfermedad en el país la docente recuerda que “hubo un periodo que en la Isla de Pascua hubo más casos, pero el clima de la isla es distinto al de Chile continental. La enfermedad es de países más tropicales, Chile no reúne las condiciones para poder tener de manera endémica esa patología”.

Así, las condiciones climáticas también influyen en el desarrollo de la enfermedad, indica Toledo que “es probable que en países que reúnan esas condiciones se dé más frecuentemente, además requiere de otros factores: condiciones sociales de hacinamiento, malnutrición“. También destaca que el paciente debe tener un debilitamiento para contagiarse “aquí hay una respuesta del sistema inmunológico, hay factores como la inmunidad que se tienen que ver afectados para que se desarrolle esta enfermedad”.

El plan de la OMS para eliminar la lepra

En 2016 la OMS presentó su “Estrategia mundial para la lepra 2016–2020: acelerar la acción hacia un mundo sin lepra”, que busca redoblar los esfuerzos por controlar la enfermedad. La estrategia se centra en evitar las discapacidades, especialmente entre los niños, para lo que se requiere un tratamiento temprano.

Para  Toledo todos pueden ayudar a erradicar la lepra, “en lo que tenemos que cooperar todos es en evitar la fármaco resistencia de la bacteria, o sea, si un paciente es diagnosticado que sea riguroso y mantenga el tratamiento”.

Comenta que la ingesta de fármacos sin control puede fortalecer a las bacterias “este uso indiscriminado del los antibióticos afecta y permite tener algunas bacterias que sean más multi resistentes, eso es algo en lo que todos podemos participar, no solo en el particular de la lepra sino en todas las bacterias que van generando resistencia y multi resistencia a los antibacteriales”.

El plan de la OMS cuenta de tres pilares:

1 Reforzar la implicación de los gobiernos, la coordinación y las alianzas

2 Detener la lepra y sus complicaciones

3 Acabar con la discriminación y fomentar la inclusión