Justicia francesa investiga a Apple por obsolescencia programada

La indagación busca determinar si la compañía estadounidense intenta incentivar la compra de equipos nuevos dañando los antiguos.

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La justicia francesa abrió una investigación preliminar contra Apple por la supuesta “obsolescencia programada” de ciertos modelos de iPhone del gigante estadounidense, acusado de ralentizar voluntariamente algunos de sus teléfonos.

Abierta el 5 de enero, la indagación también concierne hechos de “engaño”. El proceso se inicia tras la denuncia de la asociación francesa Halte à l’obsolescence programmée (HOP, ‘Alto a la obsolescencia programada’), presentada el 27 de diciembre, en la que se acusa a Apple de disminuir expresamente el rendimiento y la duración de sus smartphones mediante su sistema de actualización.

Apple ha señalado que el ralentizado busca prolongar la vida útil de las baterías de los terminales más viejos, exigiéndoles menos a los equipos, pero la HOP asegura que esconde el objetivo comercial de promover la venta de los modelos de iPhone más modernos.

La polémica alcanzó tal revuelo que varias asociaciones de usuarios de todo el mundo interpusieron quejas, y Apple lanzó un comunicado pidiendo perdón y realizando rebajas en el precio de las baterías.

A esta investigación se suma la causa abierta contra las marcas de impresoras Epson, Canon, Brother y HP, acusadas de utilizar al menos dos métodos para alterar las alertas de vaciado de los cartuchos de tinta. Esta sería una práctica obsolecencia programada que afectaría a los consumidores al hacerles pensar que se agotaron las tintas antes de que realmente suceda.

Francia tipificó en 2015 la obsolescencia programada como delito penal, que puede acarrear penas de prisión a sus responsables.