Sumemos a las jóvenes de hoy en la ciencia y tecnología

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* Karen Kanzúa

Luego de que un total de 261.987 personas rindieran la PSU este 2017 y con un número de 182.039 que pasan al proceso de admisión 2018, sólo nos resta ver cuántas futuras estudiantes universitarias del género femenino, se decidirán por carreras como la ingeniería o cualquier otra orientada al estudio científico.

Si bien es cierto que las carreras tecnológicas y del mundo de las ciencias son las que actualmente tienen principal repunte a nivel global y nacional, también es una rotunda verdad que en nuestro país esos espacios están siendo, mayoritariamente, demandados y ocupados por hombres.

La realidad es que precisamos que más mujeres se sumen a carreras vinculadas a las ciencias y tecnología. Ahora bien, promover la incorporación del género en estos campos de estudio requiere de un trabajo colaborativo entre el sector público – privado, desde la familia, apoyado incluso por los medios de comunicación y abordado en etapas tempranas desde la educación escolar primaria.

De hecho, esa es una de las ideas fuerza que plantea Comunidad Mujer en su publicación ‘Para un Chile sostenible, 10 propuestas de género’ del pasado mes de septiembre: desarrollar un ‘Plan Nacional de Promoción de Vocaciones Científicas y Tecnológicas en las Niñas y Adolescentes’, el cual brinde un acompañamiento durante todo el ciclo de educación básica hasta la inserción laboral del sexo femenino. Una iniciativa que instala a nivel de proyecto, una solución respecto a esta necesidad de Chile como país en vía de desarrollo. De igual manera, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Chile, en su Plan Estratégico, ha definido como acción prioritaria desarrollar proyectos que aumenten la inclusión de género.

Por su parte, el papel que juega la familia como entorno principal y la escuela, es fundamental para desmitificar el rol del género femenino en el campo de la ciencia y tecnología. Los docentes de la educación primaria y media deben brindar a las niñas el apoyo no sólo desde el aprendizaje curricular, sino también desde lo motivacional. Sin perjuicio de aquello, las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres que claramente cuentan con una orientación definida hacia el área científica y tecnológica y que, por motivos ligados a estereotipos culturales o sociales, se estén autoimponiendo barreras para emprender sus carreras profesionales, las invito a mantener firme su convicción y aventurarse sin miedos en el estudio del desarrollo tecnológico y científico.

A todas las jóvenes que están ante la difícil tarea de escoger su carrera profesional y proyecto de vida, las exhorto a creer en sus habilidades, a desarrollar el potencial e intereses por la ciencia y tecnología. Es un mundo por demás interesante, que está ávido de agregar a sus filas a mujeres cuyo pensamiento crítico y predisposición natural a las habilidades blandas, contribuyan en la optimización del nuevo enfoque de liderazgo colaborativo en este campo.

 

 

 


* Karen Kanzúa

Decana de la Facultad de Ingeniería, U. Central