Los 7 pasos que debes memorizar para salvar una vida

Especialista se refiere a las situaciones que pueden producir la detención de la actividad cardíaca y explica, paso a paso, cómo reaccionar para evitar secuelas o incluso la muerte.

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La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento de emergencia para salvar la vida de una persona que dejó de respirar y cuyo corazón cesó de latir. Esto puede suceder con un ataque cardíaco, después de un golpe de corriente eléctrica, asfixia por inmersión o cualquier otra circunstancia que ocasione la detención de la actividad cardíaca. “El objetivo es mantener el flujo de sangre y oxígeno al cerebro y a otros órganos nobles, lo suficientemente para evitar daños y secuelas neurológicos”, explicó el jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Vespucio, doctor Franco Utili.

En esta época, cuando salimos de la rutina y tomamos riesgos en actividades recreativas durante las vacaciones, es especialmente importante saber cómo reaccionar ante un accidente. “La RCP combina respiración de boca a boca y compresiones torácicas”, aclaró el especialista, y detalló los pasos que se deben seguir para salvar la vida de una persona:

1.- Asegurar el lugar: eliminar los peligros que puedan amenazar la integridad del paciente y de las otras personas, despejando el espacio donde se encuentra el accidentado.

2.- Comprobar el estado de consciencia: arrodíllese a la altura de los hombros de la víctima y agítela con suavidad. Luego, acérquese a su cara y pregúntele en voz alta si se encuentra bien.

Si el accidentado responde, no lo mueva y busque una segunda medida a los síntomas que presente. De lo contrario:

3.- Situar a la víctima en posición de reanimación: boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.

4.- Abra la vía aérea: coloque una mano sobre la frente y con la otra presione el mentón hacia arriba, para evitar que la lengua impida el paso del aire hacia los pulmones.

“Si la víctima respira normalmente manteniendo la vía aérea abierta, ubíquela en posición lateral de seguridad y compruebe periódicamente que siga respirando hasta que llegue ayuda especializada”, afirmó el urgenciólogo. Cuando esta acción no mejora el estado del paciente, continúe con la RCP:

5.- Inicie las maniobras de reanimación: realice 30 compresiones torácicas en el centro del pecho con sus dos manos e intente hundir el pecho por lo menos 5 cm o un tercio del diámetro antero-posterior del tórax, a una frecuencia de 120 compresiones por minutos.

6.- Respiración boca a boca: después de las 30 compresiones realice 2 insuflaciones boca a boca con la vía aérea abierta (frente-mentón) y la nariz tapada. Alterne compresiones-insuflaciones en una secuencia 30 compresiones y 2 insuflaciones a un ritmo de 120 compresiones por minuto.

7.- No interrumpa esta acción hasta que la víctima inicie respiración espontánea, se canse o llegue ayuda especializada.

¿Es la misma técnica en niños?

Ante toda persona inconsciente, que no respira o no responde, se debe suponer que está sufriendo un paro cardíaco, por lo que se debe recurrir a RCP. “Cualquier intento de reanimación es mejor que no hacer nada, aun cuando no se realice una técnica perfecta”, afirmó Utili.

No obstante, es importante saber que el procedimiento varía ligeramente dependiendo de la edad o tamaño del paciente. “En niños, la secuencia debe ser de 30 compresiones por 2 ventilaciones si hay un reanimador, y 15 compresiones por 2 ventilaciones si hay dos reanimadores”, especificó el especialista.