Sepa cómo identificar un accidente cerebro vascular para evitar muertes o secuelas

El episodio que vivió esta semana el periodista deportivo Jorge “Pelotazo” Gómez, que lo mantiene internado y en observación en una clínica, llaman a preguntarse cómo actuar en estos casos y con cuánto tiempo se dispone para reaccionar.

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Parálisis facial, dificultad para hablar y mover los brazos, son tres de las señales que nadie puede ignorar a la hora de enfrentar un Accidente Cerebro Vascular (ACV) que puede costarle la vida o dejar graves secuelas a quien lo padece si no es llevado a tiempo a un centro de urgencia.

Uno de esos síntomas son los que debió experimentar el periodista de Al Aire Libre de radio  Cooperativa, Jorge “Pelotazo” Gómez, quien el pasado martes sufrió un episodio de estos y la reacción oportuna de la o las personas que estaban con él evitaron una desgracia.

Considerando que este ataque o derrame cerebral es la primera causa de muerte en el país y la segunda a nivel mundial, su tratamiento debe ser inmediato.

Por eso el neurólogo del Hospital Barros Luco, David Sáez, es enfático en señalar que cuando la persona afectada o quien esté a su alrededor adviertan que el rostro se cae o la boca se tuerce, que se pierde fuerza en los brazos y que no se puede hablar con claridad, es crucial dirigirse a un centro asistencial para que el paciente sea atendido en un lapso máximo de 4 horas.

Los médicos tenemos una ventana de 4 horas aproximadamente para hacer los exámenes y aplicar el tratamiento trombolisis endovenosa. Pasado ese tiempo, sólo es posible aplicar la trombectomía mecánica, un dispositivo que se puede insertar hasta 6 horas después del ACV.  En mayores de 80 años sólo tenemos 3 horas”, explicó el médico, insistiendo en que es vital la reacción temprana.

LEY DE URGENCIA CUBRE ACV

El ACV está considerado por el Estado como urgencia impostergable que pone en riesgo su vida o la pérdida definitiva de la función de un órgano o una extremidad que necesita atención inmediata.

Por lo tanto, el ministerio de Salud indica que está completamente cubierto por la Ley de Urgencias para que las personas sean atendidas en el servicio de urgencia más cercano, “sea público o privado, sin importar cuál es su situación económica, o si pertenece a Fonasa o a una Isapre”.

Este beneficio garantiza la atención médica, razón por la que ningún establecimiento puede negarse a darla ni pedir a cambio algún tipo de documento de respaldo económico como cheques o pagarés. Mientras el riesgo persista, será atendida en el servicio al que llega con cargo a Fonasa o la Isapre.

Una vez estabilizado el paciente será transferido al prestador preferente, recién ahí y pueden cobrarle un copago por la atención de acuerdo al plan que tenga en el sistema público o privado de salud. De no tener los recursos para pagarlo, la persona podrá acceder de manera automática a un préstamo legal, el que debe ser brindado obligatoriamente por su prestador de salud, permitiendo al beneficiario financiar la atención de urgencia hasta la estabilización.

Conocido periodista deportivo sufrió ACV y quedó internado en clínica capitalina