La importancia de volver a lo básico… El porqué de la baja productividad en Chile

637

*Por Renato Ramírez

Mientras los analistas políticos y económicos están revisando los resultados de las pasadas elecciones presidenciales, en los últimos días el mercado ha recibido con relativa resignación la caída de la productividad del país por cuarto año consecutivo.

Más allá de analizar las múltiples causas del porqué Chile se hace cada día más lento, más caro, poco competitivo y mucho menos productivo, hay factores que están siendo una constante que resultan preocupantes: Dificultad para iniciar nuevos proyectos, importante atraso tecnológico e inflexibilidad en el empleo ante cambios en el entorno.

Con este panorama, muchas empresas entran en pánico ante el derrumbe de su productividad e intentan revertir el problema a través de una mayor inversión en tecnologías de la información, con avanzados softwares que pretenden ser en sí mismos la solución, mediante la implantación de nuevos sistemas, procedimientos y procesos, con el fin de ordenar, sistematizar y con ello hacer que las estructuras sean más eficientes.

El grave error que hoy están cometiendo las compañías al tomar esta decisión, no es el confiar en la tecnología, sino el no realizar profundos cambios en la organización para que esta pueda convivir con la necesidad de ser más flexible, veloz, adaptable y centrada en la eficiencia. Es por esto que, en la mayoría de las veces, estas herramientas casi mágicas terminan generando una escalada de mayores gastos e inversiones, creando confusión y desánimo interno.

Para evitar lo anterior, se hace imprescindible que la empresa vuelva su mirada a lo básico y a lo indispensable: retomar el camino del crecimiento en base al mejoramiento de sus procesos. Hoy, las corporaciones modernas que están creciendo en economías desarrolladas, pero lentas, han entendido que lo primero es revisar y analizar paso a paso toda la cadena productiva, administrativa, logística y de proyección de su organización, mediante el rediseño de procedimientos, mejorando las coordinaciones internas, dividiendo procesos en sub-etapas para detectar dónde están los “cuellos de botella” y captando dónde están los espacios de mejora que permitan acortar ciclos y racionalizar recursos, como paso esencial para retomar el camino de la competitividad.

Enfocando la visión nuevamente hacia aquellas antiguas máximas que son personas, procesos y producto, permitirá potenciar el factor humano de una organización, gracias a una mecánica eficiente y libre de obstáculos y con ello dará valor al producto con una visión actual. Sólo tras eso, cualquier nueva tecnología (CRM, ERP u otra) tendrá sentido y podrá apoyar a que la maquinaria se mantenga, pero no necesariamente se acelere.

Solo con esto se hará posible capturar las ventajas de la tecnología, siempre necesaria, pero subsidiaria de lo anterior.

 

 

 

*Por Renato Ramírez
Socio Director Terrenal Consultores