Experto propone que se debería relocalizar la Villa Santa Lucía

El desprendimiento de una parte del glaciar Yelcho explica en parte la causa del aluvión que sepultó la localidad, en Chaitén. Pero en esta catástrofe confluyeron varios factores que no sólo permiten explicar este fenómeno sino también abrir la puerta a su investigación y prevención.

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Pablo Salucci, geógrafo de la Universidad Católica y académico de la U. San Sebastián (USS) señaló que lo planteado por el Servicio Nacional de Geología y Minería junto a la Onemi sobre el glaciar Yelcho es fundamental para entender lo ocurrido.

“Este volumen de hielo al entrar en contacto con precipitaciones que se presentaron bastante elevadas, terminó movilizando y transportando mucho material pendiente abajo, en una zona donde habitualmente hay aluviones. Hasta donde hay registro y por lo menos en los últimos 20 años, no se había registrado un fenómeno de esta magnitud”, explicó el docente de la USS.

El experto mencionó como factor desencadenante de este fenómeno la isoterma cero, entendida como la línea de nieve y su separación de la zona donde habrá precipitación líquida. “Al tener una isoterma elevada que en este caso actúa a mil 600 metros sobre cerros que en promedio tienen 1.300, estamos recibiendo precipitación líquida en una zona que habitualmente debería recibir precipitación sólida o agua nieve. Por lo tanto, el volumen de sedimento que se moviliza es mayor ya que es imposible que este material tenga la capacidad de resistir cantidades tan intensas de precipitaciones”.

Asimismo, indicó que no hay que olvidar que la zona donde está emplazada la Villa Santa Lucía, “presenta rasgos de desforestación y si uno revisa imágenes y videos se pueden apreciar varios manchones que indican que se ha estado talando el bosque por diversas razones, ya sea para la construcción de viviendas  o calefacción, lo que provoca que las laderas de los cerros estén bastante inestables”.

A esto hay que sumar que todo el material presente en la zona es muy inestable porque es de origen volcánico y además es un lugar con mucha pendiente.

El geógrafo agregó que “el río Burritos es el cauce natural y el desagüe de las zonas de glaciares y canaliza estos flujos de agua en un tramo de unos 7 kilómetros aproximadamente y a medida que va avanzando, acumula más material y también velocidad producto de la pendiente”.

De hecho, precisó que viendo las imágenes y videos “se aprecia que el material llegó hasta la villa a modo de oleadas”, provocando la destrucción del lugar.

PELIGRO PERMANENTE

Salucci enfatizó que el escenario que se está viviendo en Chaitén es bastante complejo, porque el pronóstico meteorológico para los próximos días no es muy favorable, ya que se estima que volvería a llover en condiciones similares a cuando ocurrió la catástrofe  y “el material que quedó podría ser removilizado. Además la caja del río Burritos perdió altura, producto que se rellenó y con este nuevo perfil del cauce, la ola de barro entraría con mayor facilidad a la villa”.

En estos momentos, las condiciones no son las más adecuadas para garantizar la habitabilidad en la villa, pensando en que no hay servicios básicos y la villa está incomunicada por vía terrestre.

Por eso, el experto aseguró que luego de apoyar a todas las familias y habitantes de la Villa Santa Lucía para superar la emergencia a través del Estado y de otras organizaciones no gubernamentales, “será necesario reevaluar la presencia de un asentamiento humano ahí, si el escenario se vuelve peor que el actual”.

Todo indica dada la topografía de la zona que esa villa, desde el punto de vista histórico, ha tenido procesos aluviales a distinta escala. De hecho, el lugar se reconoce como un relleno de este tipo que dio forma a la especie de explanada que existe ahí”, afirmó Salucci.

¿RELOCALIZAR A FUTURO?

En ese sentido, él cree que sería recomendable en el futuro, “mover la villa hacia el oriente desde donde se encuentra emplazada actualmente, porque presentaría una mayor pendiente y estaría más alejada del cauce del río Burritos. Se trata de un desplazamiento de no más de 200 o 300 metros hacia el oriente”.

Sin embargo, recalcó que “nosotros tenemos malas experiencias tratando de relocalizar asentamientos humanos, ya que la gente siempre vuelve por la suya a los lugares y no podemos olvidar el arraigo que las personas tienen con estos terrenos”.

Otro punto que resaltó es que “cuando se hacen obras, lo que se logra es mitigar pero no que desaparezca el riesgo de estos eventos aluviales, porque para eso hay que agotar todas las instancias para que esta villa sea más resiliente en base a las posibilidades que nos permite la ingeniería”.

Además precisó que hay obras “que permiten alertar a la población sobre la presencia de aluviones, pero para eso es necesario revisar también los protocolos de prevención respecto a este tipo de emergencias”.

Finalmente, Salucci dijo que existe una deuda en cuanto a la investigación de estos fenómenos y “de hecho así lo reconocen los propios glaciólogos y particularmente en lo que se refiere a las lagunas peri glaciales, que son aquellos cuerpos de agua que aparecen entorno o frente a las zonas glaciares y que por causa de la temperatura, pueden romper sus barreras y vaciarse rápidamente, generando aluviones”.

A su juicio, lo ocurrido “debería ser el puntapié inicial para hacer una investigación sobre todos los asentamientos humanos en Chile que están expuestos a este riesgo glaciar”.