¿Tu hijo repitió de curso?: Expertos analizan quién o quiénes son los responsables

El mundo interior de un estudiante es tan diverso como sus capacidades de aprendizaje, y es en este aspecto en el que debe centrarse la comunidad educativa para ayudarlos y evitar que repitan de curso. A ello se suma la importancia de la familia y los factores emocionales que pueden incidir en su bajo rendimiento.

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¿Qué factores inciden en la repitencia de un alumno?, es la pregunta que cada fin de año se hacen las familias cuando ya no hay nada que hacer más que asumir la realidad: sus hijos deberán cursar nuevamente el nivel que no pudieron aprobar adecuadamente.

Para despejar esa interrogante y cuánto de responsabilidad tienen elementos que muchas veces son externos a los estudiantes, La Nación obtuvo las visiones del mundo de la academia y de la psicología que esbozaron cómo se da esta situación en la que, generalmente, tiende a culparse únicamente al niño.

FALTA DE FORMACIÓN INTEGRAL

Para el académico de la Facultad de Educación de la Universidad Central Carlos Guajardo, en el caso los colegios el tema de la repitencia pasa por una cultura educacional que está muy acostumbrada a la medición de los resultados, a la calificación o nota del estudiante. “A veces no nos importa mucho una serie de otras características que tienen los estudiantes detrás y como la diversidad de estilos de aprendizaje que cada uno de ellos tiene”, recalca.

Según el profesor de Educación General Básica y especialista en procesos pedagógicos “lo que se hace en las salas de clase es generalizar a los alumnos, sin darnos cuenta que cada estudiante aprende de manera distinta y la labor del profesor en ese sentido es poder aplicar metodologías que de alguna manera que sean capaces de atender la necesidades de cada estudiante”.

Entonces, subraya, como no se adecuan a ese escenario, generalmente quedan repitiendo  alumnos que tienen necesidades educativas especiales como déficit atencional o asperger, a quienes –explica el profesional- el profesor lo va dejando de lado de alguna manera en el aula, viene la educadora diferencial o los programas de integración que hoy tiene el Gobierno al interior de los colegios, “pero no basta con eso, porque no sólo la educadora diferencial, el psicólogo o el psicopedagogo se tienen que hacer cargo porque este es un trabajo integral entre el apoderado, el profesor jefe, la educadora diferencial, la comunidad escolar en definitiva”.

“El gran problema radica en que se toma la decisión muy tardía porque cuando hago este traspaso de curso de un niño de primero a segundo básico y me doy cuenta que el alumno siempre ha tenido dificultades en el aprendizaje desde el preescolar, tengo que abordar principalmente a ese tipo de estudiante pero desde principio de año y lo que se hace es esperar y llega el segundo semestre y luego se acaba el año y dicen, este estudiante tiene que repetir, porque no generamos un plan efectivo desde la comunidad escolar para que no se genere ese escenario. Cuando me refiero a una formación integral para no caer en la repitencia tiene que considerarse al apoderado, asesorarlos con talleres para que apoyen a sus pupilos”, enfatiza el magíster en educación.

MADUREZ, HÁBITOS, AMBIENTE Y DESARROLLO

Dejando de lado el aula, a la hora de evaluar la o las razones de la repitencia de un estudiante, la psicóloga Liz Amador sostiene que antes de perder el control frente a un hijo por esa situación y reprenderlo, la familia debe tener presente varios factores como: madurez, hábitos, ambiente y desarrollo cognitivo.

Factor madurativo: Es posible que el estudiante, a pesar de tener la edad cronológica adecuada para estar en el curso en el que se encuentra, no presente el desarrollo madurativo requerido. En el caso de que el niño no tenga la edad madurativa adecuada, le será muy complejo lograr lo que se espera en su grado académico.

Factor cognitivo:
Motivación, concentración, atención y memoria son procesos esencialesen el aprendizaje. El estudiante puede estar presentando dificultades en alguna parte de este proceso, y a pesar de estudiar no obtiene buenos resultados.

Factor hábitos: Si no hubo hábitos de estudio instalados, era muy factible que el estudiante no lograra su mejor resultado. Cuando se quiere obtener un logro se debe avanzar hacia él. Paso a paso se llega a la meta. Tener un calendario con fechas importantes, conocer estrategias de aprendizaje, mnemotecnias, y aplicarlas, estudiar una cantidad determinada por día, dormir alrededor de ocho horas por noche, practicar deporte y alimentarse sanamente, son algunos de los hábitos de quienes obtienen éxito académico.

Factor ambiental: Situaciones tensas como la separación de los padres, un contexto académico poco grato, el no tener un lugar apropiado para estudiar, el tener responsabilidades inadecuadas para la edad, son generadoras de un alto grado de cortisol, también llamada “la hormona del estrés”, la cual tiene dentro de sus consecuencias el dificultar la capacidad de aprendizaje y adquisición de conocimientos nuevos. Además, se pueden sumar emociones disruptivas como ansiedad y angustia.

DIÁLOGO Y SEGUIMIENTO

La profesional recomienda que es bueno conversar tranquilamente con el estudiante y establecer metas académicas para el próximo año, y un plan de acción para llegar a ellas.

“En lugar de castigo, es más adecuado hablar de consecuencias, es mejor que éstas tengan relación con trabajar para mejorar las dificultades relacionadas a lo académico y corregir conductas que interfieren en el buen desempeño. Reforzar cada logro y poner límites claros es esencial cuando estas educando a una persona que aún está en formación”.