¿Qué es, qué efectos tiene y cómo se trata la enfermedad de Johnny Herrera?

Como toda patología autoinmune la espondilitis anquilosante no abandonará a quienes la padecen, pero con un adecuado tratamiento los pacientes pueden continuar laboralmente activos.

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Sorpresa causó en el ámbito deportivo la dolencia del arquero y capitán de la Universidad de Chile, Johnny Herrera, luego que confesara que no jugó el pasado domingo contra Audax Italiano porque padece Espondilitis Anquilosante, mal que tiene afectada su espalda.

Esta enfermedad autoinmune principalmente se manifiesta con dolor constante, fatiga crónica, inflamación aguda, problemas en articulaciones, rigidez de espalda e incapacidad de moverse, síntomas que afectan la zona sacro-ilíaca fusionando las vértebras dejando la espalda como una varilla de bambú.

Dicho cuadro en muchas ocasiones tienen a invalidar a quien la padece ya que en algunas ocasiones cuando la inflamación de tejidos es tal que los pacientes no se pueden peinar o hacer alguna otra acción.

Según el segundo Estudio Nacional de Discapacidad elaborado en 2016 por el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis) y el Ministerio de Desarrollo Social, existen 2.606.914 personas mayores de 18 años en situación de discapacidad, que corresponde al 20% de la población adulta del país. El 56,0% de las personas en situación de discapacidad leve a moderada y el 24,3% de las personas en situación de discapacidad severa participa en el mercado laboral.

Un porcentaje de ellos tienen Espondilitis Anquilosante. Si bien se estima que existen cerca de 1.400 pacientes diagnosticados, hay expertos que señalan que la prevalencia de esta enfermedad es del 0,1% en la población chilena, unos 17 mil pacientes.

La joven de 28 años Natalia González, es una de ellos. Comunicadora audiovisual, magister en periodismo digital, actualmente trabaja en la vicerrectoría académica de una universidad. Vive sola con su papá, tiene dos hermanas y su mamá falleció de mieloma múltiple el año 2013.

Pololea hace 7 años y muchas veces, cuando le han venido crisis se le inflaman tanto las articulaciones que ni siquiera se puede peinar o poner zapatos, algo tan cotidiano como lavarse el pelo o abrocharse una chaqueta.

El año 2014 fue diagnosticada con Espondilitis Anquilosante y si bien comenzó su tratamiento con biológicos estuvo nueves meses luchando para que su isapre cubriera las dosis pagando el deducible del seguro catastrófico, ya que el tratamiento implica unos días de hospitalización, pero luego retoma sus labores cotidianas.

Es la vicepresidenta de la Fundación Espondilitis Chile, trabajando para que todos los pacientes reciban el tratamiento adecuado garantizado por el tercer decreto de la Ley Ricarte Soto.

No existe ningún tratamiento que detenga la enfermedad ni revierta el daño que ya está, es la rapidez con la que uno se empieza a siente mejor para volver a trotar, a bailar, a salir de vacaciones, para tener una vida un 99.9% normal tomando medicamentos”, comenta.

Como ella y Johnny Herrera hay cientos de personas a lo largo de todo Chile que ven limitada su condición de vida diaria, con muchas licencias médicas, costos de medicamentos, pérdidas de sus fuentes de ingreso y laboral o jubilaciones anticipadas.

“Es frustrante que no vea el costo físico, emocional y socioeconómico que esto tiene”, reflexiona la joven.

La delicada y extraña enfermedad a la espalda que afecta a Johnny Herrera