Los presos sí quieren trabajar

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*Por Paula Medina y Jörg Stippel

Estamos en época electoral y es común que surjan “nuevas” propuestas de política criminal. Una de ellas propone obligar a los reos a trabajar en las obras públicas del país.

Primero habría que constatar que esa propuesta nos lleva de vuelta a la época colonial, en que efectivamente existía esa posibilidad. Los que vivimos en Santiago cruzamos de vez en cuando el puente Cal y Canto, cuya construcción inicial es fruto de ese trabajo forzado. Javier Barrientos (2000) describe que las autoridades públicas, aprovechándose de esa mano de obra barata, obligaron a los reos a trabajar cuando ya habían cumplido su pena. Eso conllevó a que en 1781 se creara, mediante auto acordado, un juzgado para reos rematados, cuyo fin era evitar que los presos cumplan penas más largas que las dispuestas en la sentencia o que sufran otros excesos.

Diego Portales perseguía una idea similar. Quería moralizar a los delincuentes y garantizar que las penas intimiden efectivamente. Por eso ordenó en 1836 la construcción de presidios ambulantes, jaulas atornilladas en carros que transportaban a los reos de una obra pública a la siguiente. Portales argumentó que esto bajaba los costos y transmitía hábitos de laboriosidad y disciplina a los reos. Pero en 1842 Andrés Bello criticó los presidios ambulantes como crueles, alegando que la sociedad no se podía beneficiar de ese tipo de sanciones. Esa crítica desembocó en la decisión de construir la Penitenciaria como forma de castigo más útil (León, M. 1998).

Vemos que la idea de obligar a los reos a trabajar no es tan innovadora. En distintos momentos se propusieron ideas similares que luego fueron superadas. No parece ser una propuesta de “renovación nacional” sino de vuelta atrás. Sería importante, sin embargo, retomar esta preocupación.

La iniciativa ignora además la realidad. No es que los presos no quieran trabajar, todo lo contrario. Existe una falta masiva de oferta laboral. Las personas están condenadas al ocio, pues no hay trabajo. Según estudios chilenos “un 42,9% de los internos que no realizan un trabajo al interior del penal señalan que se debe a la escasez de oferta laboral en la cárcel”, y de quienes trabajan solo un 32,4% señala recibir remuneración (Sánchez, M y Piñol, D. 2015).

En los últimos años, el Estado ha reducido constantemente los fondos para actividades de reinserción. Los parlamentarios que ahora presentan sus iniciativas son los responsables de esto, pues aprobaron año tras año dichos presupuestos. Si pocos presos trabajan es entonces responsabilidad de los mismos políticos que hoy presentan sus proyectos de campaña.

Además, no solo hay una falta de claridad legislativa en materia laboral, sino en todo el tema penitenciario. Los funcionarios en las cárceles no cuentan con una base legal que respalde su accionar, ni los presos tienen una normativa que respalde sus derechos constitucionales.

Sería importante que los políticos que ahora se están posicionando digan si quieren que el Estado de Derecho tenga validez al interior de las cárceles o no. De ser así, se requiere dejar de lado iniciativas “parche” y comenzar a trabajar en una Ley de Ejecución de Penas y crear Juzgados de Garantías Penitenciarias, ya que Chile sigue siendo uno de los pocos países de la región que no cuenta con esto. Hace falta un debate público serio sobre las cárceles y el tipo de operador penitenciario que queremos.

 

*Paula Medina y Jorg Stippel, académicos de la Facultad de Derecho de la Universidad Central, que se especializan en investigaciones del sistema penitenciario en Chile.

  • Hugo Beal

    Está muy “claro” que son “grandes” “investigadores” especializados en la muerte del
    Cangrejo. También es detectable que “vivieron” en los tiempos del Puente de Cal y Canto

    por lo cual sus “profundas” “investigaciones” actuales, reflejan la “realidad” “verdadera”
    y sus activísimos títulos “académicos” les da una desorbitada cantinflería “científica” para
    especular sin son ni ton sobre la muerte anunciada del cangrejo juguetón…..

  • ComisionDDHH

    Chile necesita sistemas de Colonias Penales, donde la reinserción y dignificación de los reos pase por el Trabajo. Además la compensación a las Víctimas y al Estado, por parte de los victimarios, pasamtambien por compensaciones económicas.

    Por ejemplo, existen los llamados “Papito Corazón”, que prefieren pernoctar en el Patronato de Reos a pagar la Pensión Alimenticia de sus propio hijos. Al cambiar la Reclusión por la figura del Presidio, los reos comenzarían a tener actividades remuneradas. Con ello podrían hacerse responsables de las compensaciones a víctimas y financiar una mejor estadía en el penal.

    Por supuesto la perspectiva Portaliana es cavernícola, y en el debate van a satanizar a la derecha y eso que se hace llamar centro. Pero en el mundo de las izquierdas también existen estos sistemas. Por ejemplo en Corea del Norte no hay delincuencia, de esa “habitual, sin ninguna vía de rehabilitación”, porque los delincuentes son reeducados mediante el trabajo. En Rusia sucedía otro tanto con las colonias penales.

    Hay que hacer un debate, e implementar estas medidas, porque la cárcel es la universidad del hampa y el Crímen Organizado. Para quienes no se rehabiliten, o hayan perpetradp crímenes de connotación terrorista (sea subversiva o terrorismo de estado), narcotrafico, violación, asesinatos, etc, habría que restituir la pena de muerte.

    Desde la perspectiva de los DDHH las máximas son la defensa de la vida e integridad de las personas. Pero como sucedió con la Interrupción de Embarazos no forzados, dónde chocaron los DDHH de la Vida del que está por nacer contra los Derechos sexuales y reproductivos de la Mujer, se puede llegar a una sintesis de Causales donde pasa a ser licito. Lo mismo pasa con el Presidio y la Pena de Muerte.

  • ComisionDDHH

    Chile necesita sistemas de Colonias Penales, donde la reinserción y dignificación de los reos pase por el Trabajo. Además la compensación a las Víctimas y al Estado, por parte de los victimarios, pasamtambien por compensaciones económicas.

    Por ejemplo, existen los llamados “Papito Corazón”, que prefieren pernoctar en el Patronato de Reos a pagar la Pensión Alimenticia de sus propio hijos. Al cambiar la Reclusión por la figura del Presidio, los reos comenzarían a tener actividades remuneradas. Con ello podrían hacerse responsables de las compensaciones a víctimas y financiar una mejor estadía en el penal.

    Por supuesto la perspectiva Portaliana es cavernícola, y en el debate van a satanizar a la derecha y eso que se hace llamar centro. Pero en el mundo de las izquierdas también existen estos sistemas. Por ejemplo en Corea del Norte no hay delincuencia, de esa “habitual, sin ninguna vía de rehabilitación”, porque los delincuentes son reeducados mediante el trabajo. En Rusia sucedía otro tanto con las colonias penales.

    Hay que hacer un debate, e implementar estas medidas, porque la cárcel es la universidad del hampa y el Crímen Organizado. Para quienes no se rehabiliten, o hayan perpetradp crímenes de connotación terrorista (sea subversiva o terrorismo de estado), narcotrafico, violación, asesinatos, etc, habría que restituir la pena de muerte.

    Desde la perspectiva de los DDHH las máximas son la defensa de la vida e integridad de las personas. Pero como sucedió con la Interrupción de Embarazos no forzados, dónde chocaron los DDHH de la Vida del que está por nacer contra los Derechos sexuales y reproductivos de la Mujer, se puede llegar a una sintesis de Causales donde pasa a ser licito. Lo mismo pasa con el Presidio y la Pena de Muerte.