La carga más pesada: los desafíos para Guillier en la segunda vuelta

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*Por José Orellana

Con una votación del 37% Piñera, el 23% Guillier y el 20% Sánchez, estos candidatos se convirtieron en las primeras mayorías de esta elección nacional. La gran sorpresa fue Beatriz Sánchez, aunque MEO en las elecciones del 2009 ya demostró que era posible un 20% sin mayor cobertura territorial de concejales, alcaldes y congresistas.

Otra sorpresa fueron los magros resultados de Carolina Goic, la DC que fuera de todas sus tensiones y fracturas desde la instalación como candidata presidencial, sorprende con la constatación. Lo que no es sorprendente, es que el candidato Piñera haya sacado lo que sacó, dado que las encuestas probaron que tuvieron un problema de origen. Hasta indicaron que probablemente ganaría en primera vuelta si es que votaba poca gente.

Histórico fue el resultado de las elecciones congresistas, por lo menos en dos aspectos institucionales: muchos indicaron que el sistema electoral proporcional no impactaría en la correlación de fuerza del sistema político en su expresión congresal. A lo sumo, con timidez y optimismo, el Frente Amplio proyectaba hasta 10 diputados, y con dificultades, alguna expresión en la Cámara Alta para obtener 20 Diputados y 1 Senador a costa de la Nueva Mayoría y la DC.

Por otra parte, la nueva ley de partidos políticos, la que permitió en la última elección municipal avanzar en más de 30 partidos políticos, pareciera que contribuyó al fortalecimiento de la coalición frenteamplista, hecho que en más de una oportunidad se escuchó como un verdadero traje a la medida producto de las posibilidades de financiamiento de las fuerzas políticas vigentes que permitían el atávico sistema de partidos políticos.

Lo anterior, definitivamente reconfiguró una expresión significativa del sistema político, es decir, las leyes democratizadoras promovidas por la Presidenta Bachelet, impactaron al sistema político, el cual tan regularmente se criticó durante más de 30 años. Los datos lo evidencian. Hay que conceder que la cultura política binominalista era plausible que se proyectara igualmente. Lo curioso es que no se proyectó. Lamentablemente, las reformas institucionales no impactaron positivamente en los niveles de un abstencionismo que por lo menos no bajó del 40%, aunque tampoco fortaleció el número de votantes.

En ese escenario, Guillier enfrenta el desafío de articular un discurso convocante y convincente, no sólo para el Frente Amplio, PRO, DC, UPA y PAIS, sino que a aquel votante que no necesariamente se encuentra proclive una vez más ir a votar, sino que a otros. Para ello, ¿Cómo problematiza la continuidad de las reformas planteadas por Bachelet, ya que a las claras, sus criticadas acciones, hoy se encuentran validadas?, ¿cómo las asocia para avanzar en un lenguaje convocante con una Nueva Épica y Ética?

Guillier, a diferencia de lo que tuvo Frei en el 2010, tiene una plataforma reformista significativamente más articulada y valorada (reforma en educación, reformas políticas y otras) que con el nuevo escenario congresista existen mayores oportunidades para replantearse las AFPs, la Salud, leyes laborales, ambientales, entre otras. Le exige plantearse sin complejos y en continuidad el legado de la Presidenta. A diferencia de lo ocurrido en la elección del 2009/10, fuera de sus mayores grados de madurez política, también le interesa que estas reformas se proyecten y contribuyan al giro político necesario para superar la actual matriz sociopolítica, socioeconómica y sociocultural en la que nos encontramos. No cabe duda que Guillier deberá realizar en un par de semanas la parte más pesada del trabajo electoral.

 

*José Orellana es Geógrafo, Cientista Político y Docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.