Arteritis de células gigantes: la compleja enfermedad que afecta a adultos mayores

Este tipo de vasculitis es tratada comúnmente con corticoides. Sin embargo, las innovaciones han permitido mejorar la calidad de vida de los pacientes, disminuyendo los efectos secundarios y aportando a la disminución de síntomas asociados a la enfermedad.

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Dolores de cabeza intensos, pérdida de visión temporal y malestar general son algunos de los síntomas más frecuentes de una extraña enfermedad reumatológica que afecta principalmente a personas mayores de 50 años. Se trata de la arteritis de células gigantes, afección que no contaba con tratamiento eficaz hasta hace pocos meses, cuando la FDA aprobó un medicamento que demostró disminuir la actividad de este mal.

El reumatólogo de la Clínica Alemana y del hospital Padre Hurtado, doctor Francisco Silva, explica que esta enfermedad autoinmune es una vasculitis, es decir, el propio sistema ataca los vasos sanguíneos produciendo inflamación. “En este caso, la vasculitis afecta principalmente a la arteria temporal en pacientes de la tercera edad, por eso se manifiesta con un dolor de cabeza a un lado, molestias al peinarse o dolor al apoyar la cabeza en la almohada”, puntualiza.

Según el especialista, quien además es experto en vasculitis, el pronóstico de estos pacientes “no es malo; sin embargo, existe un porcentaje que puede tener una evolución más severa, con pérdida de visión permanente, o puede desencadenar un accidente vascular encefálico”.

Para detectar esta enfermedad, el paciente se debe someter a un estudio que descarte otras condiciones, como cáncer, infecciones, otras inflamaciones reumatológicas y jaquecas comunes. Una vez claro el diagnóstico, “el tratamiento estándar es con corticoides en dosis bajas, por un período largo de tiempo”, precisa el doctor Silva.

Pese a que con el tratamiento tradicional, la inflamación baja, “a esa edad, los efectos secundarios de esos medicamentos pueden ser severos y pueden desencadenar una osteoporosis acelerada, fracturas, infecciones, deterioro o aparición de diabetes, incremento de la presión arterial, glaucomas o aparición de cataratas”.

Por esa razón, el desarrollo de nuevas terapias biológicas ha sido vital para entregar nuevas opciones a estos pacientes para mejorar su calidad de vida. Tal es el caso de Tocilizumab, medicamento que “produce una reducción de citoquinas, que son moléculas inflamatorias, por lo que el paciente comienza a aliviar sus síntomas”, asegura el médico.

En ese sentido, Francisco Silva sostiene que “hace tiempo se requería un nuevo fármaco para esta condición, ya que los tradicionales no habían mostrado un efecto reductor de la dosis de esteroides. Este fármaco viene a complementar el tratamiento disponible, dándole una nueva opción a un grupo de pacientes que sufría efectos secundarios muy importantes”.