Visiones de país

249

*Por Rodrigo García

A un mes de las elecciones presidenciales nos enfrentamos a una diluida o casi fantasmal construcción de visión de país. Digo esto por el escaso desarrollo de propuestas a largo plazo de los postulantes a La Moneda. Un ejemplo: los encuentros de los candidatos con el mundo de la cultura que no alcanzaron ni la participación y tampoco el espesor de las ideas requeridas como para confiar en un desarrollo futuro, para qué decir respecto del mundo de la ciencia y la tecnología.

Al parecer, su ideario político es sólo contestatario a las movilizaciones. La calle dicta la retórica de cuando en cuando.

El proceso de construcción de las visiones de país no busca adivinar el futuro, sino construir un devenir anhelado por todos. De lo que se trata es de proyectar con ideas y organización escenarios alternativos de largo plazo, enseñar imágenes deseables, realizables con una base que pueda proyectarse en el tiempo, creciendo y ampliando la participación en procesos mixtos de capital técnico y humano. Es en estos momentos que se hace necesario plantear estos ejercicios de visión de futuro, es importante hacerlo pues plantea un trabajo en común. No pienso en caudillos, tampoco en videntes o gurús, sino en algo cotidiano y sencillo que complemente y conecte las vidas particulares en acciones colectivas.

Esto tiene que ver con quién lidere el país pero también con la mirada local, me refiero al gobierno local: la municipalidad, la gobernación, la empresa que en conjunto con la población defina métodos de consulta y participación para enfrentar las situaciones del día a día, la limpieza, el cuidado de los débiles y abandonados, la compañía, potenciar el encuentro y la sociabilidad.

Es un paso adelante de la acción asistencialista del Estado, es potenciar el colectivo porque la población se está retirando de los procesos de construcción de visiones conjuntas, algo que se refleja no solo el número creciente de personas que no va a votar, también en el individualismo que carece de metas proyectadas en el tiempo.

La falta de propuestas de futuro está en directa relación con las construcciones de futuro. Si éste se proyecta en el corto y mediano plazo nos enfrentamos a una inmediatez que se presenta agobiante, es por eso que los movimientos sociales son contestatarios a planificaciones que consideran como parches a sus proyectos de vida.

La movilización social incomoda y asusta a los niveles de política partidista y organizaciones económicas, sin embargo, es necesario reemplazar el temor por la convivencia y los puntos en común, aprender a comunicarse sin amenazar o interrumpir las frases por el llanto. El desarrollo de una sociedad está en directa relación con la planificación que se proyecta para su futuro.

 

*Rodrigo García es académico de la Escuela de Diseño, Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño UDP.