Informe de ingenieros chilenos concluye por qué colapsaron los edificios mexicanos

Trabajo de investigación en terreno fue publicado recientemente por la Asociación de Reconocimiento de Eventos Extremos Geotécnicos de Estados Unidos.

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A casi un mes del terremoto de magnitud 7,1 que remeció a México causando la muerte de 369 personas y el derrumbe de 38 inmuebles, en su mayoría residenciales, un grupo de investigadores de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Universidad Católica (UC) adelantó las principales causas de por qué colapsaron los edificios en ese país.

Las observaciones chilenas sobre los daños estructurales ocasionados por el evento sísmico, son parte del informe final de un trabajo de investigación en terreno, publicado recientemente por la Asociación de Reconocimiento de Eventos Extremos Geotécnicos de Estados Unidos que estudia y documenta los impactos de los terremotos en el mundo.

“Hay al menos dos aspectos fundamentales en los edificios afectados. Uno corresponde a la arquitectura de los primeros pisos, que son distintos al resto de las plantas (“piso blando”), y el otro tiene que ver con los refuerzos de acero al interior de las estructuras, donde las cantidades no parecían las adecuadas”, señaló Christian Ledezma, que participó en la investigación en México junto a los profesores Rosita Jünemann y Matías Hube.

El académico de Ingeniería UC precisó que en la práctica chilena, así como en la educación de la ingeniería sísmica, estos casos difícilmente podrían suceder, no sólo porque la normativa sísmica impone restricciones a este tipo de diseños, sino porque además generan puntos débiles en las estructuras en caso de un terremoto severo.

“Por cierto, hay un grado de responsabilidad en la fiscalización de las edificaciones que resultaron dañadas, de acuerdo a la conversación con ingenieros mexicanos. En otro casos, también pudo haber incidido la existencia de normativas más o menos flexibles”, agregó Ledezma.

El ingeniero UC, no obstante, destacó el lado positivo de las obras de gran envergadura que resistieron el terremoto y que fueron construidas en base a la experiencia sísmica del año 1985. Este diagnóstico contrasta con varios de los edificios que fueron reparados de forma modesta desde entonces y que hoy integran la lista de los inmuebles siniestrados.

La ingeniería actual permite estimar el comportamiento sísmico de los edificios e incorporar los refuerzos que sean necesarios para mitigar los posibles daños en un evento futuro. Eso tiene un costo, pero requiere de una decisión política que apoye este tipo de esfuerzos”, sentenció el investigador.

Las autoridades de México comenzaron la semana pasada con la demolición de 13 edificios por su elevado riesgo de colapsar. Estos son parte de unos 200 inmuebles que resultaron con daños graves.

En la capital mexicana, el equipo chileno investigó los edificios colapsados en las calles Enrique Rébsamen y La Morena y en Pestalozzi, ente otros. También las áreas con inestabilidad de laderas, como Totolapan.