Tomás Hirsch se vuelve a vestir de candidato: “La Nueva Mayoría es una sociedad anónima”

El exaspirante presidencial busca su regreso a la política de mano del Frente Amplio, plataforma desde la que analizó el escenario actual del país y la supuesta reinvención del oficialismo. "No es ni nueva ni mayoría, es la continuidad de la Concertación", advierte.

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Con más confianza que en años anteriores se deja ver por estos días Tomás Hirsch (Partido Humanista), el excandidato presidencial que vive su último mes en la carrera por las parlamentarias del Distrito 11 (Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén). Un nuevo desafío, reconoce, pero en el que ve más posibilidades de lograr un escaño en el Congreso.

Esto con el fin del sistema binominal, que efectivamente abre las puertas a que nuevos rostros puedan ingresar al Parlamento. La competencia es dura en el bastión histórico de la derecha y que contempla a seis diputados, dos más que en la última elección.

De llegar al Legislativo, Hirsch trae una serie de propuestas bajo el brazo, como condonar las deudas del Crédito con Aval del Estado (CAE), acabar con las AFP y asamblea constituyente. A eso también se le suma la idea de una ley que obligue a las clínicas y universidades de su distrito dar cupos a los habitantes más vulnerables de la zona.

Desde un cómodo café en Providencia, el candidato recuerda sus años al interior de la Concertación y el retorno a la democracia. Tampoco tiene pelos en la lengua para reconocer su desamor con los años que vinieron después: “La Nueva Mayoría es una sociedad anónima”, reclamó.

– Llega la primera elección con el nuevo sistema y hay expectativa con los resultados
Históricamente nosotros sacábamos ahí hasta un 10%, pero eso no significaba elegibilidad. Hoy con ese porcentaje con el apoyo del Frente Amplio, efectivamente, podemos ser electos. El resto, las Condes, Lo Barnechea, es un distrito en que la derecha son mayoría, pero no son todos. Hay un 35% del electorado que nos les gusta, que no votan por ellos y que hasta ahora se quedaba con cero diputados. Ahora tienen una opción.

Tomás Hirsch compite por el distrito 11, uno de los bastiones históricos de Chile Vamos. (Foto: Fabián Vargas – La Nación)

– El desafío mayor es la abstención electoral por los casos de falta de probidad y puede que a algunos sectores les convenga una menor participación. ¿Cómo el Frente Amplio pretende atraer a los electores?
No me cabe duda que para algunos es muy conveniente reducir el número de votantes, pero es muy irresponsable. Una democracia se construye en la base de la participación ciudadana y en Chile está tremendamente mermada. Tenemos un récord de más de un 60% de abstención, eso no se ve en ningún país del mundo. Es grave.

Lo más preocupante es cómo lograron estos irresponsables del duopolio pasar de una gran esperanza del mundo político con el plebiscito a un rechazo total de la gente. Ahora no solo es abstención, también hay enojo, rabia y decepción. La gente está profundamente enojada con estos políticos que terminaron preocupados de sí mismos, de sus propios negocios, de instalarse bien junto a sus familias, pero olvidando el proyecto político y social.

A la derecha se le acepta eso porque es parte de su ADN; lo que es imperdonable es ver a todo el mundo del progresismo, del socialismo y de la Concertación terminar envueltos en una corruptela, en un negociado, en recibir platas de SQM, de las grandes corporaciones y olvidándose de la gente.

– ¿Se hizo muy evidente el cambio que tuvo la Concertación a los intereses económicos?
La Concertación y la Nueva Mayoría cumplieron un rol fundamental a recuperar la democracia, hubo mucho apoyo a ese proyecto y fue el correcto para pasar de una dictadura a una democracia, pero hoy está desgastado como proyecto político y hoy ya no existe. Hoy es una sociedad anónima, paga dividendos, tiene accionistas, pero no es un proyecto político y social y por cierto que no construyes un país en base a sociedades anónimas, sino que con gente comprometida y eso desapareció.

“No es ni nueva ni mayoría, es la continuidad de la Concertación”, Tomás Hirsch. (Foto: Fabián Vargas – La Nación)

– Se esperaba que la Nueva Mayoría fuera un nuevo proyecto…
Antiguamente había una publicidad del “Nuevo OMO”, que era lo mismo, pero con nuevo envase. Lo mismo pasa con la Concertación, en un momento estaba desgastada y los expertos en Marketing diseñaron la Nueva Mayoría; con una cara un poquito más lavada, con algunos partidos más, pero con una misma concepción de la sociedad: de mantener la visión de profundizar un modelo económico-político-social que beneficia a unos pocos y mantiene postergadas a las grandes mayorías.

No es ni nueva ni mayoría, es la continuidad de la Concertación que está profundamente desgastada. Es momento de dar paso a algo más.

– Entonces, ¿para usted no hay un nuevo gobierno de la Nueva Mayoría?
Eso depende de cuánta gente va a votar. Si van pocos o los mismos de siempre. Como Frente Amplio no tenemos opción de dar una dirección diferente al país. Si van a votar muchos, si se pone de pie un millón de jóvenes, el Frente Amplio pasa a segunda vuelta.

– Y sobre las reformas de este gobierno, ¿vislumbra continuidad?
La Presidenta Bachelet cometió un grave error. Contaba con un tremendo respaldo al inicio de su gobierno, con lo que pudo haber llevado reformas profundas, estructurales, que devolvieran al país la dignidad, de mejorar la equidad social. Sin embargo, si estudias las reformas, fueron hechas buscando acuerdos con la derecha, dejar bien a Dios y el Diablo, y al final terminan con una reforma hecha en la cocina de Andrés Zaldívar y bajándole los impuestos al 1% más rico del país.

– La reforma constitucional se vería después de la primera vuelta presidencial. ¿Cómo califica esa estrategia?
El gobierno debió haber comenzado con el llamado a una nueva Constituyente por medio de una asamblea constituyente, para que fuera la ciudadanía la que la definiera. Somos el único país del mundo que 27 años después de la dictadura mantiene su Constitución. No hay otro lugar que tenga ese absurdo, es inaceptable. Eso hace que sigamos anclados en el pasado, que no podamos mirar hacia el futuro de una manera clara y transparente, porque seguimos con la regla básica generada por una dictadura.

– Sobre educación, ¿qué propuesta tiene sobre las deudas del CAE?, ¿las condonaría?
No puedes hacer de la educación un negocio para los bancos. Es un derecho humano fundamental que está en las cartas de las Naciones Unidas, en Chile se hizo un negocio y significa utilidades a los bancos de 800 millones de dólares al año. Se debe terminar en un paso regulado en que el Estado dé la respuesta, que es más barato a lo que se hace ahora, es decir, es un ahorro para el país y las familias.