Los roces que dejó el primer debate presidencial televisivo con los 8 candidatos

El acto cívico, que es el primero de tres previstos antes del 19 de noviembre, tuvo poca interacción entre los postulantes, debido en parte al formato de pregunta-respuesta, que dejaba poco espacio a las interpelaciones directas.

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Los ocho candidatos a la presidencia protagonizaron el jueves un debate con poco roce en el que primó la exposición de ideas generales, con visiones de país claramente opuestas en temas como la economía, la Constitución, los derechos humanos y el conflicto mapuche.

El debate, organizado por la Asociación Nacional de Prensa (ANP), es el primero al que acuden todos los aspirantes a llegar a La Moneda en los comicios del 19 de noviembre.

La cita se celebró en la sede del Congreso, en Valparaíso, y tuvo la participación de Sebastián Piñera, Alejandro Guillier, Beatriz Sánchez, Carolina Goic, Marco Enríquez-Ominami, José Antonio Kast, Alejandro Navarro y Eduardo Artés.

El debate, el primero de tres previstos antes de la votación, tuvo poca interacción entre los candidatos, debido en parte al formato de pregunta-respuesta, que dejaba poco espacio a las interpelaciones directas.

INVESTIGACIÓN A PIÑERA

Enríquez-Ominami, que se presenta por tercera vez a unas elecciones presidenciales, fue algo más punzante que el resto, especialmente con Piñera, a quien recriminó tener el apoyo de sectores que apoyaron la dictadura de Augusto Pinochet.

Piñera comenzó el debate respondiendo a uno de los periodistas a cargo de las preguntas sobre la investigación de la Fiscalía de pagos irregulares a la campaña de 2009 que reveló esta semana un diario.

El exmandatario dijo que ha recibido otras acusaciones de este tipo y las investigaciones han determinado finalmente su inocencia, por lo que está convencido de que con esta última polémica pasará lo mismo.

Piñera se comprometió a “poner en marcha” la economía chilena con la creación de empleos y el alza de los salarios, y a dar “más oportunidades” a la clase media y los sectores de menores ingresos.

Beatriz Sánchez ofreció un “cambio de mirada” para transformar la matriz productiva de Chile y dotar de valor agregado la exportación de cobre, el principal pilar de la economía.

También propuso mejorar los sistemas de pensión y salud elaborando una “red de seguridad social” para que esos servicios no dependan de los ingresos de cada persona, sino que se suscriba un “pacto social” basado en los aportes solidarios.

Alejandro Guillier, que tiene el respaldo de todos los partidos de la coalición oficialista Nueva Mayoría menos la Democracia Cristiana, afirmó que la democracia chilena es representativa pero “claramente insuficiente”, y planteó una “democracia participativa”.

CONFLICTO MAPUCHE

Uno de los temas que generó más controversia fue el llamado conflicto mapuche que pasa por un momento álgido con la huelga de hambre que llevan a cabo cuatro comuneros desde hace 114 días y la detención, el pasado fin de semana, de ocho indígenas por la presunta quema de iglesias y camiones.

Beatriz Sánchez fustigó la aplicación de la ley antiterrorista e instó a reforzar el diálogo político y no enclaustrar el tema en el ámbito policial y judicial.

El izquierdista Eduardo Artés saludó a los mapuche en huelga de hambre y pidió que “se deje de provocar a la nación mapuche”.

En el otro extremo, el ultraconservador José Antonio Kast lamentó que Sánchez “se quiera sentar con los terroristas y no con las víctimas”, y descartó de plano negociar con los indígenas.

Kast, que defiende abiertamente el legado de Pinochet, justificó el golpe de Estado de 1973 y aseguró que el presidente Salvador Allende “destruyó este país”, comentario que motivó la respuesta de Piñera.

“Fui opositor al gobierno de Allende y fue uno de los peores en la historia de Chile, pero no se requieren 17 años de gobierno militar para recuperar la democracia”, manifestó Piñera.

La política exterior estuvo ausente en el debate y solamente hubo algunas menciones a Venezuela, especialmente de Alejandro Navarro, un férreo defensor del régimen del presidente Nicolás Maduro.