Del pasado y no del futuro: Porqué el debate presidencial terminó hablando sobre la dictadura

Para los expertos, este debate tuvo el menor volumen de propuestas desde el retorno a la democracia y se centró en la discusión sobre cómplices pasivos.

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Fue el primer debate presidencial que contó con todos los aspirante a La Moneda y -como era de esperarse- los roces y fuego cruzado fue parte de la jornada.

La dictadura militar, derechos humanos y críticas hacia el expresidente Piñera fueron parte de los puntos duros del debate. Sin embargo, de anuncios y propuestas, poco.

Este debe ser el debate con menor volumen de propuestas desde el retorno a la democracia. Estábamos acostumbrados a que existieran tensiones en función del modelo de desarrollo o estrategia de crecimiento. Pero en este caso fue mucho más sobre el pasado y no sobre el futuro y la gente vota en base a lo que viene, por lo tanto fue un flaco favor para quienes pensaban escuchar las  propuestas de los candidatos”, dijo en entrevista con La Nación el Doctor en Ciencias Políticas Mauricio Morales.

El también académico de la Universidad de Talca agregó que este debate terminó por “favorecer” a Sebastián Piñera, al tener al candidato José Antonio Kast (exUDI) quitándole al expresidente la “mochila” de cercanía con la dictadura militar, permitiendo que pueda tomar cierta libertad para insistir en la idea de cómplices pasivos y que tome posturas más moderadas.

“Trasladar la discusión hacia el pasado levantó a Kast como candidato de extrema derecha y eso ayuda a Piñera. Kast no tiene complejo en ser asociado con la dictadura militar y para él es lo más cómodo”, agregó Morales.

El “ofertón” de los candidatos

Como es de esperar, la evaluación del día siguiente destaca quién es el que sale en mejor pie del enfrentamiento. En visión de Mauricio Morales, el “ganador” podría ser Piñera, porque “el hecho que haya recibido un fuego cruzado de muy baja intensidad terminó por favorecerlo. Solo Marco Enríquez-Ominami (PRO) se atrevió a enfrentarlo y el resto poco lo hizo. Entonces, se enfrentó a candidatos que no tenían intenciones de pelear y él tampoco las tenía, por lo tanto, el debate no se convirtió en un ring, que es lo que menos le acomoda”.

Visión que se contrapone con la del analista político Patricio Gajardo, quien rechaza la idea de hablar de “ganadores o perdedores” de este debate. “Acá no pasó nada. El debate fue bueno para la gente que quería conocer un poco más las propuestas, pero el manejo frente a condiciones complejas forzaron a quienes tenían definido a su candidato, pero creo que todos se desenvolvieron bien y creo que nadie cambió su idea después de esto”, dijo el experto a La Nación.

Sobre el retorno a los conflictos de la dictadura, Gajardo opinó que era “inevitable”. “Si revisamos las encuestas los candidatos que tienen una posición menor, necesitan una postura más extrema, más radical, para genera r identidad y conocimiento, hacerse notar, y ellos pueden ofrecer, hacer un ‘ofertón’ más amplio que aquellos que tienen una competitividad real”.