Felipe Berríos y comuneros mapuche en huelga de hambre: “La opción de ellos es morir”

En entrevista con La Nación, el jesuita analizó la situación del lonco y los tres comuneros mapuche que están en huelga de hambre hace más de 100 días.

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Este martes el lonco Alfredo Tralcal, junto a los comuneros mapuche Benito, Ariel y Pablo Trangol, cumplen 112 días en huelga de hambre y se encuentran en estado crítico en el Hospital de Temuco.

Frente a esa situación y tras recibir una petición del Colegio Médico y una carta de los cuatro huelguistas, Felipe Berríos viajó hasta La Araucanía para cumplir el rol de mediador en el caso.

En conversación con La Nación, el jesuita analizó la situación del lonco y los tres hermanos Trangol, a quiénes visitó la semana pasada para entregarle sus inquietudes a las autoridades.

¿Cómo pudo ver a los comuneros?
– A Benito, que es el mayor de los hermanos, lo encontré bastante deteriorado, y también al hermano menor Pablo. Los otros dos están con ciertos problemas, como derrames y calambres, pero yo creo que el que está peor a mi modo de ver es Pablo.

Los médicos me explicaban que todos han bajado alrededor de 20 kg, pero lo complicado es que ahora entran en una etapa en que pueden seguir aguantando pero en cualquier minuto les puede venir una descompensación, y si viene una descompensación es mortal.

¿Cuáles son sus principales inquietudes?
– Conversé con ellos y me dijeron que no querían que se les aplicara la Ley Antiterrorista, que fuera pronto el juicio, que fuera un juicio justo y que no hubiera efectivos encubiertos. También solicitan que la prisión preventiva en que llevan más de un año y medio, la pudieran cumplir en sus casas.

¿Cómo cree que ha sido la respuesta de las autoridades frente a este caso?
– Yo creo que hay una parte que está en el Ministerio Público, que habría que presionarlo para que se apure la investigación que ya lleva un año y medio. Esa parte está en manos del Ministerio Público, que es un poder independiente del gobierno, pero también hay una parte que puede estar en manos del gobierno, que es una actitud más de diálogo y de retirar la querella, aunque la mantendría el Ministerio Público, pero esos son signos que podrían crear cierto acercamiento.

También se podría permitir visitas más seguidas de los familiares, así como la posibilidad de que la medida cautelar de la prisión preventiva se pueda continuar en las casas, porque son gente pobre que necesita trabajar.

¿Hasta qué punto están dispuestos a llegar con la huelga?
– Los presos se ven decididos a morir. Ellos están desesperanzados y quieren morirse. Le pedimos a la familia ayuda para que por lo menos tomaran una vitamina para mantener el cerebro, que después no se puede recuperar. Pero la familia está decidida a respetar lo que ellos opten y la opción de ellos es morir.

¿Qué opina de la Ley Antiterrorista?
– Yo creo que hay dos cosas. Creo que cuando hay cosas gravísimas como quemar a dos personas vivas, al matrimonio Luchsinger-Mackay o encender una capilla con gente adentro, son crímenes gravísimos que merece no sólo la aplicación de la ley común y corriente, sino que una ley que ayude a actuar mas rápido y que tenga una sentencia mayor. Eso por un lado.

En segundo lugar, la llamada Ley Antiterrorista. No soy jurista pero lo que he leído de opiniones de diversos juristas es que es una mala ley, que está mal hecha. No sólo porque permite cometer abusos como tener a una persona hasta dos años con prisión preventiva, sino que además los requisitos que exige la ley para probar si un acto es terrorista son tan sofisticados que al final es muy difícil en la práctica aplicarla efectivamente o eficazmente.

Entonces yo creo que debemos cambiar esa ley, acercarnos a las leyes que hay en otros países. Vuelvo a repetir, no soy experto, pero he visto bastante unanimidad en diversos juristas.

REESCRIBIR LA HISTORIA

¿Cómo cree que se ha tratado el conflicto mapuche en los últimos años?
– Aquí hay dos cosas. Uno, que hay hechos como este de la quema a las iglesias, iglesias sencillas de evangélicos con gente adentro. Eso es un crimen grave frente al cual la justicia no puede quedar impávida y lo mismo ante el caso del matrimonio Luchsinger-Mackay. Pero eso no engloba a todos. Yo más que llamarlo un conflicto mapuche, lo llamaría un conflicto del Estado de Chile que ha provocado esto.

Yo creo que tenemos que reescribir la historia en la relación con los mapuche. Escribirla de verdad, estudiarla y llegar como sociedad chilena a acercarnos a un acuerdo de lo que realmente fue la verdad histórica con los mapuche. Y una vez que se escribe esa verdad, hay un cierto consenso con ellos y ahí vienen los gestos de perdón, de reparación y de justicia. Yo creo que va por ahí la cosa. Porque esto es un problema político, se da a conocer por hechos delictuales, pero es un problema político que no lo hemos enfrentado todavía.

¿Cree que se generaliza al pueblo mapuche?
– Nosotros siempre hemos visto o nos han hecho ver a los mapuche como ignorantes, gente pobre. Yo creo que la ignorancia está de parte de nosotros que no hemos sabido entender la cultura mapuche, la hemos mirado en menos y los que nos hemos deteriorado somos nosotros. Hemos tratado de imponerles un estilo de vida y un estilo de desarrollo que es distinto al estilo de desarrollo del pueblo mapuche. Y yo creo que su diversidad cultural, su distinta manera de entender lo que es la producción, el desarrollo y la forma de vida, es una cosa que nos enriquecería como país. Es necesario hacerlo, por eso te hablo de reescribir la historia y entender la cosmovisión cultural mapuche y reconocer su autonomía como pueblo. Son pasos que vamos a tener que dar como sociedad y no quedarnos pegados en casos delictuales.